Epilepsia y embarazo, asesoró el Dr. Damián Consalvo, Neurólogo

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Asesoró el Dr. Damián Consalvo, Neurólogo, Sanatorio De Los Arcos, Swiss Medical Group. M.N: 80.223

 

Las mujeres y los hombres, tienen similares posibilidades de sufrir epilepsia, pero en la mujer, tiene connotaciones diferentes, ya que su tratamiento puede afectar el desarrollo sexual, los ciclos menstruales, la fertilidad y algunos aspectos de la anticoncepción e incluso el embarazo. Este último punto suele ser una de las decisiones más importantes en la vida de una persona, pero qué sucede cuando la mujer posee una patología preexistente como la epilepsia.

 

La mayoría de las mujeres con epilepsia tienen embarazos sin complicaciones y bebés sanos, dependiendo del tipo y causa de sus epilepsias, de la frecuencia de convulsiones antes y durante el embarazo, del seguimiento médico obstétrico y neurológico que necesitan y del tratamiento que sigan, sin embargo, en muchos casos se presenta el temor a quedar embarazada. Las causas pueden ser múltiples: miedo a que su hijo padezca epilepsia, desinformación, temor a las posibles complicaciones, o miedo a malformaciones fetales.

 

Si bien en dichos casos se deben extremar los cuidados, tener un hijo es posible y puede llevarse a cabo si se toman los recaudos necesarios.

 

Planificar el embarazo

La situación ideal será aquella en que la madre pueda planificar el embarazo junto con su neurólogo para revisar varios parámetros.

Si la paciente presenta un buen control de las crisis epilépticas, se podrá intentar reducir la dosis de la medicación al mínimo posible, con el fin de disminuir los eventuales problemas que la misma pueda causar sobre el bebé. En el caso de que se trate de una medicación combinada se puede probar retirar alguna de ellas.

En paralelo, es importante que la futura mamá comience con la toma de un suplemento vitamínico como el ácido fólico el cual ayuda a la formación del sistema nervioso y reduce en parte los problemas que puede conllevar la toma del medicamento antiepiléptico.

 

Trabajo conjunto entre el neurólogo, el obstetra y la paciente

Lo ideal será realizar un trabajo conjunto entre los tres, ya que los cambios hormonales en una persona que padece esta patología pueden modificar la frecuencia de la crisis.

Los fármacos se deben tomar normalmente, ya que el riego de no hacerlo es mayor que los problemas que los mismos puedan causarle al bebé.

En algunos casos se puede llegar a reducir la toma diaria, pero siempre teniendo un estricto control del neurólogo y el obstetra. Sin embargo, debemos mencionar que puede haber posibles efectos nocivos de la medicación sobre el bebé y las posibilidades de producir algún trastorno físico sobre el mismo (teratogénesis).

Además, no toda la medicación antiepiléptica tiene el mismo riesgo de producir alguna malformación en el bebé, esto debe ser analizado en conjunto en las consultas entre el neurólogo, la paciente y su familia.

 

Durante el embarazo

Una vez que la paciente está embarazada debe ser evaluada por el médico neurólogo a la brevedad. Lo primero que debe hacer es no suspender la medicación, esto podría llegar a causar crisis muy fuerte y prolongadas y poner en riesgo la vida de la paciente al igual que la de su bebé.

 

Controles y tratamientos

Durante el embarazo los controles neurológicos serán más frecuentes. Es fundamental conocer la frecuencia de las crisis epilépticas para determinar y evaluar la necesidad de ajustes en la medicación.

En relación al parto, no hay necesidad de que se tome ninguna precaución en especial. La mamá puede tener tanto un parto natural como una cesárea sin ninguna complicación.

 

Lactancia

Las mujeres que padecen epilepsia no tienen ninguna contraindicación para llevar adelante la lactancia, acto que implica vastos beneficios para el desarrollo de los niños. Con respecto a la medicación, si bien es probable que cantidades ínfimas de la medicación pasen a través de la leche materna, no afecta al bebé.

Los controles periódicos con el pediatra para evaluar el estado del bebé permitirán evaluar el desarrollo del niño. La mamá no deberá suspender la medicación antiepiléptica y además es altamente probable que se deban realizar ajustes en el tratamiento.

Como precaución para evitar golpes o caídas del bebé, es prudente que la mamá lo cambie sobre superficies planas y cómodas (como una cama por ejemplo), evitando lugares de altura. Además se desaconseja que la mamá esté sola al momento del baño del niño.

 

Salud del bebé

Una madre con epilepsia no es sinónimo de que su bebé también la padecerá. La herencia genética es compleja y dependerá de muchos factores para analizar. La historia familiar de epilepsia, la causa de la misma y otros factores son los que determinarán el riesgo de que ese bebé pudiera llegar a tener epilepsia.

Una charla en detalle entre los papás y el neurólogo antes de emprender el camino de la paternidad, es un buen comienzo para sacarse todas las dudas.

 

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