Comienzan las clases: ¿cómo hacemos para mantener una alimentación saludable?

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Fundación Cardiológica Argentina – Con el asesoramiento de la Lic. en Nutrición  Gretel López Segura  (MN 4925)

Es sumamente importante que los niños desde edades tempranas lleven una alimentación balanceada y equilibrada, no solo para crecer sanos y fuertes, que les permita prevenir enfermedades de grandes, sino también para tener un mejor rendimiento físico e intelectual en la etapa escolar.

 

Lo primero, el desayuno

 

Su importancia radica en que el cuerpo y el cerebro necesitan reponer energías para ponerse en funcionamiento y así poder comenzar con las actividades del día luego de las horas de descanso.

 

El desayuno para ser completo debe incluir al menos tres alimentos de los siguientes grupos: leche descremada (a partir de los 2 años de edad), yogur o queso; pan, galletitas de agua o copos de cereal; y fruta, ensalada de fruta o licuados naturales. Podemos completarlo a media mañana si alguno de los grupos de alimentos no se consumió, como por ejemplo llevar una fruta al recreo.

 

Hay estudios que han probado que las personas que desayunan, no sólo rinden mejor intelectual y físicamente sino que  suelen “picotear” menos a los largo del día y consumen menor cantidad de alimentos  grasos.

Si el hábito del desayuno aún no se ha instaurado en la familia se puede empezar de a poco con una opción más modesta, y luego transformarlo en una verdadera fuente de energía. Levantarse 10 minutos antes, dejar puesta la mesa el día anterior y completarlo en la escuela son maneras de poder contribuir a ponerlo en práctica.

 

Es fundamental que en la etapa escolar los chicos incorporen hábitos que puedan mantener  el resto de sus vidas. También, entre estos hábitos se encuentra la actividad física que por falta de tiempo, espacio o tantas pantallas, queda relegada muchas veces a 1 vez a la semana. Resulta indispensable que los niños sean activos porque están desarrollando sus huesos y músculos. Esto permite que duerman mejor, mejoren la coordinación, se enfermen menos, aprendan a sociabilizar con otros por medio del deporte, respeten las reglas, y a la vez refuercen su autoestima.

 

¿Cómo hacer viandas escolares saludables?

 

Generalmente, los chicos en edad escolar tienen sus almuerzos fuera de casa, ya sea en el comedor de la escuela o llevando las viandas que se preparan en casa. Por eso, se destaca la importancia de incluir alimentos de los distintos grupos para asegurar el aporte de todos los nutrientes necesarios a lo largo del dia.

 

Muchas veces, los padres se encuentran con la dificultad de realizar un menú armónico que cubra los requerimientos nutricionales, que sea práctico y saludable, logrando complementar el almuerzo con la cena. Es común encontrarnos con preguntas como ¿si comió hidratos de carbono al mediodia (pastas o arroz, por ejemplo) que debería comer a la noche?, o ¿si almorzó carnes, tiene que volver a comerlas en la cena?

 

La planificacion del menú es fundamental. Si en el almuerzo no se incluyeron carnes rojas, blancas o huevo, conviene que estén presentes en la cena. Lo mismo con los cereales o lácteos: si no forman parte de la vianda, lo deseable es que se incluyan en otra de las comidas del día. Las verduras, ya sean crudas o cocidas, deben estar presentes en ambas comidas. De todos modos, es importante consultar a un nutricionista para el asesoramiento adecuado y personalizado. Ser prevenido vale por dos: no hace falta esperar a que los valores de los análisis den alterados o que nos derive el pediatra.

 

Tan destacable como esto es saber cómo se debe elaborar y transportar una vianda para que resulte segura para los niños. Para su conservación, sobre todo en épocas de calor, es fundamental contar con un recipiente térmico apto para conservar la temperatura adecuada (heladerita o lunchera), además de envases de cierre hermético para transportar. También, se puede agregar a la lunchera conservantes helados o geles que puedan mantener fríos los alimentos aproximadamente 5 o 6 horas. Por lo que, es conveniente prepararlos la noche anterior para que se enfríen y a la mañana siguiente estén bien refrigerados.

 

 

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