¿Cómo cambiarle la cara a las fiestas?

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Intenso, vertiginoso y agotador… Así es diciembre, un mes de despedidas, finalizaciones de cursos, exámenes, presentaciones laborales, balances personales y las tan esperadas fiestas de fin de año. Todo esto lo convierte en un mes acelerado y muchas veces irritable.

 

El fin de año siempre es un momento de balance en el que tendemos a mirar en retrospectiva aquellas cosas que hicimos o hemos dejado de hacer. Y, en un gran porcentaje, nos conectamos con una cierta tendencia desvalorizadora de aquello que no pudimos cumplir, lo que genera malestar y frustración.

 

Así, también las fiestas nos enfrentan con las pérdidas; en la mesa se nota quiénes faltan, un ser querido que falleció o una pareja que ya no está. Cuesta aceptar y tolerar la pérdida, nuestra cultura exige “buena onda”, seguir incansablemente y rendir cada vez más. Por eso, la salida que muchas veces se elige es contrarrestar estas ausencias con el desborde, lo que trae consigo ansiedad, excitación, angustia, depresión, trastorno del sueño, y todo esto puede ocasionar problemas en la salud de nuestro corazón.

 

Es muy común escuchar frases del tipo “me acostaría a dormir el 23 de diciembre y me levantaría el 02 de enero”, lo que refleja el estrés  que generan las fiestas, calma emocional que se recupera una vez que pasan.

 

Entonces, nos preguntamos ¿existe la depresión por las fiestas? Lamentablemente, es real y tiene que ver con una alteración en el estado de ánimo. Los síntomas más frecuentes que la caracterizan son angustia intensa, ansiedad, pérdida del interés por el exterior, sensación de que la vida no tiene sentido, alteraciones en el sueño, en la comida y en las funciones cognitivas.

 

No obstante, es importante remarcar que la depresión es un trastorno constante, y que nada tiene que ver con este sentimiento que invade a algunas personas en esta época. En estos casos, se puede hablar de un estado de ánimo depresivo, triste o nostálgico que, como su nombre lo indica, es un sentimiento pasajero y no se trataría de una patología o enfermedad. Una depresión, en cambio,  es un trastorno que cuando llega se queda y cuesta superarla.

 

Por eso, desde la Fundación Cardiológica Argentina queremos compartir algunas recomendaciones para disfrutar de estas fiestas con el mejor estado de ánimo:

 

  • Prevení la depresión: Si ya conocés el efecto perturbador que te generan las fiestas pedí ayuda terapéutica y siempre concurrí al profesional de la salud.
  • Reconocé los logros: Sé consciente de aquellas pequeñas metas y actividades que cumpliste y que te aportaron bienestar y crecimiento. Poder ordenar y clarificar las metas es una manera de realizar un balance armónico sin cargar deudas pendientes.
  • Evitá el aislamiento: Estar solo potencia la angustia y los estados depresivos, por eso es importante poder planificar estar acompañado para atenuar el malestar.
  • Aceptá y elegí: Es inútil poner resistencia a estas fechas que llegan. Elegí con quién querés compartir estas noches.

Para finalizar, siempre es bueno pensar que para lograr una vida más sana y feliz es necesario tener proyectos en el futuro y construir diariamente los sueños, ya que la vida está adelante y no atrás. Cuidemos nuestras emociones y nuestro corazón.

 

¡FELICES FIESTAS!

 

Por la Fundación Cardiológica Argentina, bajo el asesoramiento de la Lic. Adriana Alonso (Psicóloga, especialista en Psicocardiología – Matrícula: 42993)

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