Adelgazar comiendo ¿es posible?

adelgazar comiendo
Contrariamente a lo que el razonamiento lógico puede -erróneamente- inducirnos a pensar;adelgazar no consiste en comer menos, comer casi nada, no comer o saltarse las comidas y “compensarlas”  luego con atracones cuando tenemos hambre.
Existe la creencia -desacertada y generalizada- de que se debe comer poco para poder adelgazar o perder los kilos de más. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que para alcanzar este objetivo se debe hacer exactamente lo contrario:comer, pero con calidad y con la cantidad que nuestro cuerpo necesita.

Como funciona nuestro cuerpo

El metabolismo es una especie de maquinaria que requiere de energía –generada a través de los nutrientes que nos aportan los alimentos que consumimos- para realizar su trabajo.

Esta “maquinaria” consiste en un conjunto de procesos físicos y químicos que ocurren en las células, que convierten a los nutrientes de los alimentos en la energía necesaria para que el cuerpo cumpla con todas sus funciones vitales, como: respirar, hacer la digestión, hacer circular la sangre en nuestro cuerpo, mantener la temperatura corporal y eliminar los desechos.

No sólo utilizamos esa energía para movernos, sino que también lo hacemos cuando estamos en reposo.

La energía que un alimento nos aporta se mide en calorías y cuando consumimos más calorías de las que necesita nuestro cuerpo, éstas se acumulan en forma de grasa: kilos de más, michelines, grasa localizada.

Las comidas, las dietas y el hambre

Las principales comidas son: el desayuno, la comida y la cena; sin embargo, comer un tentempié sano, entre estas principales comidas, nos ayuda a controlar el apetito (al no pasar hambre durante el día); debiendo ser, siempre, algo ligero y saludable; evitando así, sentirnos “llenos” y saltarnos alguna de las principales comidas. Y, desde luego, siempre que nuestro cuerpo lo pida.

No se trata de ingerir alimentos aún cuando no tenemos hambre.

Se ha difundido mucho en los últimos años, la famosa frase de “desayunar como rey, comer como príncipe y cenar como mendigo”; no obstante, debemos entender correctamente el sentido que encierra esta “regla” general ya que, no se traduce en comer en exceso todo lo que se nos ponga en la mesa, aún cuando ya nos hemos saciado o comer casi nada en una de las principales comidas para compensarla luego en abundancia, en otra de ellas.

Debe existir siempre un equilibrio en cada ingesta.

De igual manera, debemos tener en cuenta nuestro propio cuerpo y nuestras propias actividades diarias -las mismas que varían de unas personas a otras-  y adaptar, así, las reglas generales a nuestros casos particulares.

Cada organismo es distinto; por lo cual, una persona que realiza mucha actividad física, necesitará comer más que otra que lleva una vida más sedentaria. También, debemos tener en cuenta que para algunas personas, estas reglas generales deben ser modificadas si llevan a cabo una mayor actividad física en horario de tarde o nocturno.

En la actualidad, existe una pugna -avalada por diveros estudios realizados en los últimos años- entre los profesionales que defienden la teoría de que comer varias veces al día ayuda a nuestro organismo en la quema de calorías y quienes afirman que se trata, únicamente, de un mito.

Lo cierto es que el organismo humano no es una ciencia exacta y las reglas generales no siempre son aplicables, de igual manera, a todas las personas.

Como debemos comer para perder peso

Por todo ello, sólo se puede afirmar que cuando nuestro cuerpo recibe lo que necesita, no pide lo que no necesita.

Debemos, entonces, centrarnos en nuestro propio organismo y prestar mucha atención a los alimentos que ingerimos, equilibrándolos en cantidad y en calidad en cada ingesta diaria, de manera en que no pasemos hambre pero sin llegar al extremo de sentir que estamos a punto de “explotar” por la abundancia.

Escuchar a nuestro cuerpo es lo más importante; entender lo que intenta decirnos a través de sus diversas manifestaciones y revisar continuamente nuestra alimentación diaria para conocer nuestros aciertos o errores, los alimentos que estamos o no incluyendo, las carencias y/o excesos y en qué medida.

De igual manera, debemos saber diferenciar, lo que nuestro cuerpo realmente necesita y cuándo lo necesita, de lo que nuestro cerebro -llevado por factores como la ansiedad, el estrés, entre otros- nos pide, haciéndonos interpretarlo como hambre.

Escrito para Aire por Por J. K Arenas Personal Trainer

http://www.aire-soloparamujeres.com/dieta-paraadelgazarcomiendo.html

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