Litiasis urinaria, una enfermedad frecuente

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(*)Asesoró: Dr. Jorge Aguilar, urólogo, coordinador de litiasis del Sanatorio Agote, M.N. 106068

 

 

Buenos Aires, Agosto de 2015.- La litiasis urinaria, comúnmente conocida como “cálculos renales”, es una patología frecuente que se observa en el 10% de la población de países industrializados y se considera que 1 de cada 10 personas la padecerá en algún momento de su vida. Aparece tanto en hombres como en mujeres pero sucede con mayor frecuencia en varones de entre los 40 y 60 años. La condición puede manifestarse con dolores intensos o bien ser asintomática, deteriorando el riñón de manera silenciosa. Por esta razón, es preciso un diagnóstico temprano y tratamiento adecuado, para evitar posibles complicaciones graves para la  salud.

 

¿Qué son los cálculos renales?

 

Un cálculo renal es una masa sólida similar a una piedra que puede presentarse sola o en cantidades y alojarse en cualquier sector del aparato urinario (usualmente en los riñones o el uréter), con posibilidad de obstruir el flujo urinario desde los riñones hasta el meato uretral. Esta masa se forma a partir de un desequilibrio en la cristalización de sales minerales disueltas en la orina. Los cristales pueden estar compuestos por diversos componentes, siendo los más frecuentes (85%) las combinaciones de calcio con oxalato y fosfato. También se pueden encontrar otras sustancias como ácido úrico, compuestos de estruvita, cisteína o xantina.

 

Distintas son las causas de esta afección, entre las que se destacan algunas conductas propias del estilo de vida como el sedentarismo, una dieta rica en proteínas animales (carnes rojas o blancas), el sodio y un bajo volumen urinario por hidratación insuficiente y/o transpiración excesiva. A su vez, su aparición puede relacionarse con antecedentes hereditarios y enfermedades asociadas como hiperparatiroidismo, acidosis tubular renal, infecciones urinarias, neoplasias y causas idiopáticas.

Resulta de vital importancia el estudio detallado, pormenorizado y personalizado de estos factores de riesgo, combinado con estudios físico químicos de los cálculos y metabólicos para poder realizar una prevención primaria de la enfermedad y así disminuir la taza de recurrencia a largo plazo, que sin ningún tratamiento es por naturaleza muy alta.

 

Importancia del tratamiento

 

La elección del tratamiento dependerá de distintos factores como el tamaño, la composición y la ubicación de los cristales; la sintomatología y los antecedentes médicos del paciente, entre otros.

 

En general, cuando los cálculos son pequeños y no provocan ninguna molestia, se pueden eliminar espontáneamente a través de la orina. En estos casos, la patología se descubre a través de estudios por imágenes y la importancia del acompañamiento médico radica en el control y monitoreo del cuadro, como así en el seguimiento del proceso de eliminación.

 

En otras ocasiones, los cálculos pueden quedar atascados en el tracto urinario (riñones, uréter, vejiga o uretra) y bloquear el normal flujo de orina, provocando   síntomas como los cólicos renales y aumentando el riesgo de padecer infecciones urinarias o daño renal. Aquí el tratamiento activo es indispensable para evitar complicaciones graves.

El cólico renal es la manifestación más típica de la litiasis urinaria y se caracteriza por un dolor intenso, intermitente e inquietante que comienza en la zona lumbar ó espalda baja y se irradia hacia el abdomen y los genitales. Puede acompañarse de nauseas, vómitos, sudoración y distensión abdominal. La litiasis también puede incitar la aparición de sangre en la orina (hematuria) por las lesiones que provoca el cálculo en la vía urinaria. Se puede observar a simple vista o descubrirse en un análisis de orina. Asimismo, cuadros reiterados de infección urinaria hacen sospechar la presencia de litiasis como causa o a consecuencia de la misma.

 

Técnicas mini invasivas: una respuesta efectiva al problema

 

A los largo de los años, con la evolución de la ciencia y la profesionalización de la especialidad, se perfeccionaron los instrumentos y las técnicas de tratamiento dando lugar a procedimientos mini invasivos con numerosos beneficios: menor estadía hospitalaria con disminución de riesgo de infecciones, recuperación temprana con pronta reinserción al estilo de vida habitual, menor tasa de complicaciones y reducción de la morbi-mortalidad, entre otros.

 

Hoy en día, entre el 90 y el 95% de los cálculos pueden eliminarse a través de estas técnicas que el especialista seleccionará de acuerdo al caso:

 

  • Litotricia extracorpórea por ondas de choque

 

Resulta una técnica ideal como primera aproximación terapéutica en cálculos de hasta 15 mm y consiste en la ruptura de los cristales en pequeños fragmentos más fácilmente expulsables. Las principales ventajas de este método son el tratamiento ambulatorio, una efectividad de hasta el 85% según las características de las litiasis y una menor invasividad.

 

Esta técnica se realiza a través de ondas de choque de alta frecuencia que viajan por el medio líquido del organismo hasta impactar en los cálculos y así fragmentarlos en pequeñas partes. Dichas ondas son generadas por equipos especiales de última generación que dirigen en forma certera y guiada el tratamiento. El monitoreo será realizado por personal médico altamente entrenado en controlar la seguridad y efectividad del método.

 

Habitualmente se realiza con ingesta de analgesia oral y en algunos casos se requiere sedación anestésica leve similar a las que se realizan en las endoscopias. Como pre-requisito se necesitan estudios por imágenes (radiografías, tomografías o ecografías), un laboratorio con coagulograma normal y urocultivo negativo que sirven para prevenir complicaciones.

 

  • Cirugía endoscópica retrograda de la vía urinaria

 

Aquí se agrupa a un conjunto de técnicas urológicas caracterizadas por su enfoque moderno, ambulatorio y mínimamente invasivo. Con una efectividad cercana al 90%, permiten la resolución de patologías complejas de difícil abordaje con otros procedimientos tradicionales. Se realizan en quirófanos de centros especializados, bajo anestesia y con los requerimientos de seguridad habitual para todo procedimiento quirúrgico.

 

Consiste en la introducción a través de la uretra de un instrumento óptico que puede ser rígido o flexible (este último de alta tecnología y reservado para casos especiales) que permite ingresar a todas las cavidades de la vía urinaria pudiendo así tratar cálculos en uretra, vejiga uréter y riñón.

Una vez llegado al cálculo y bajo visión directa del mismo, se procede a la fragmentación intracorpórea con diferentes fuentes de poder. El láser, que es el método más moderno y efectivo, permite pulverizar los cálculos evitando la necesidad de la remoción de los remanentes.

 

  • Nefrolitotricia percutánea

 

Este método quirúrgico configura un reemplazo moderno de las técnicas abiertas tradicionales para el tratamiento de cálculos grandes (de más de 2 cm) o coraliformes, imposibles de expulsar.

 

Consiste en la punción del riñón para llegar a la vía excretora a través de una aguja, bajo control radiológico. Una vez dentro de la via urinaria, se dilata ese trayecto en forma controlada hasta llegar a un diámetro suficiente para ingresar con instrumental óptico rígido o flexible (nefroscopio). Éste permite visualizar y tratar las piedras con métodos de litotricia intracorporea que permiten su fragmentación para luego poder ser retiradas.

 

En muchas oportunidades todos estos métodos se combinan y suplementan  para potenciar su efectividad, siguiendo siempre principios racionales de invasividad y complejidad.

 

Recomendaciones para pacientes con cálculos

 

La primera medida que todos los pacientes deben considerar para controlar la formación de nuevos cálculos es incrementar la ingesta de líquidos, preferentemente de agua, para aumentar el volumen urinario. También seguir una dieta que no supere las 2.000 cal, con una ingesta moderada de sal, proteínas animales, azúcar y alcohol.

 

Por otro lado, es importante que si una persona elimina espontáneamente un cálculo, sea llevado a un especialista en nefrología para examinarlo y realizar un tratamiento dirigido a la causa de formación litiásica (prevención primaria). También son importantes los controles periódicos (en principio semestrales) con el urólogo tratante para diagnosticar y tratar la aparición de nuevos cálculos (prevención secundaria).

 

 

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