Láser y radiofrecuencia para casos severos de acné

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Estas tecnologías mínimamente invasivas se utilizan para exfoliar la piel, drenar las lesiones, hacer menos productivas las glándulas sebáceas, regenerar los tejidos y además, prevenir sobreinfecciones y cicatrices.

El acné es una de las enfermedades de la piel más frecuentes en el mundo y afecta principalmente a los adolescentes. El acné agudo puede afectar también a jóvenes pasada la adolescencia y a adultos.

 “El acné agudo debe ser tomado en serio y no dejar que avance – explica el Dr. Ricardo Hoogstra, director de Hoogstra Centros Médicos y pionero en nuestro país de la aplicación médica de la tecnología mínimamente invasiva – porque se puede detener y se pueden evitar los daños que produce, en la piel y en lo emocional: existe una alta correlación entre el acné y algunas condiciones emocionales como la baja autoestima, vergüenza, ansiedad, depresión y trastornos sociales, particularmente aislamiento social”.

 

Disminución de los síntomas y prevención

El Láser de Erbium Microfraccionado Lotus II produce una exfoliación de las capas superficiales de la piel. Esto favorece la apertura del ostium y el drenaje del contenido acumulado (sebo, células epidérmicas y bacterias). Es decir que por un lado permite el drenaje del contenido evitando la sobreinfección y por otro tiene un efecto bactericida.

El Láser Lotus II posee otra modalidad de pulso largo con el cual logramos una mayor profundidad de penetración y producir daño de la glándula sebácea. Buscamos con el pulso largo producir fibrosis y contracción de la glándula. Una glándula más pequeña va a ser menos productiva en sebo. “En aquellos pacientes a los cuales les realizamos un tratamiento láser cada 20 o 30 días, los episodios de acné son menos significativos y más esporádicos. La pieza fraccionada con pulso largo también produce una estimulación profunda del colágeno que mejora la textura de la piel y atenúa las cicatrices producidas por el acné”, explica el Dr. Hoogstra.

Este tratamiento es rápido, indoloro y con rápida recuperación. No tiene contraindicaciones ni efectos adversos. Su aplicación apenas produce un ligero enrojecimiento y no deja inflamaciones ni hematomas. El paciente se retira apenas termina la sesión, lo que permite su inmediata reinserción social y laboral. Estos tratamientos se pueden realizar durante todo el año, aún en verano, con la sola precaución de la fotoprotección adecuada.

Otra tecnología que está revolucionando el tratamiento del acné agudo es el Scarlet, novedosa radiofrecuencia con micro agujas. Scarlettiene un efecto lifting en la piel, debido a la producción y estimulación del colágeno; y también es muy útil en el tratamiento de una gran variedad de lesiones de la piel tales como acné agudo y acné cicatrizal, entre otras.

“Muchas cirugías estéticas hoy en día se hacen con el complemento de la radiofrecuencia, dado que la misma produce corte y coagulación de los tejidos. La forma en la que actúa en la piel del paciente que sufre acné agudo y las secuelas cicatrizales es muy similar”, explica el Dr. Hoogstra.

Este mecanismo de penetración de agujas muy finas produce un efecto bactericida térmico sobre los quistes y pústulas, cierra los poros y cicatrices deprimidas y mejora la textura de la piel con un efecto tensor de la misma por estimulación del colágeno. “Las mejorías son progresivas y se llega a estabilizar el acné agudo, porque hace que sus brotes sean cada vez más aislados. Esto se debe al daño térmico que produce sobre la glándula sebácea, que comienza a disminuir su tamaño y a ser menos productiva”

Este es un procedimiento indoloro, al paciente se le coloca crema anestésica 30 minutos antes, el procedimiento lleva 15 minutos, luego del cual se le da unos packs fríos para que tengan un efecto descongestivos y después el paciente puede continuar su actividad cotidiana.

Sobre el acné

Se presenta con la aparición de comedones abiertos y cerrados. Posteriormente pueden agregarse lesiones inflamatorias, como pápulas o pústulas. Al sanar, las lesiones pueden dejar cicatrices sobreelevadas o deprimidas.

La unidad pilosebácea está constituida por el folículo piloso y la glándula. El acné se produce por la obstrucción de la unidad pilosebácea. Esta obstrucción retiene el sebo producido por la glándula sebácea y células queratinizadas del folículo piloso. El exceso de producción de sebo suele comenzar alrededor de los nueve años de edad, estimulado por una mayor producción de andrógenos adrenales, y se acompaña de una mayor tasa de descamación del epitelio escamoso que recubre el interior del folículo. De esta forma se obstruye el ostium folicular (la entrada del folículo) al inicio en forma microscópica (microcomedón).

A medida que la producción de sebo continúa, el folículo se va ensanchando hasta conformar la lesión básica del acné: el comedón. La oxidación de la grasa que conforma el comedón la oscurece, adquiriendo el aspecto habitual del “punto negro”. Si el ensanchamiento del ostium folicular es proporcionalmente menor al ensanchamiento del interior del folículo, el tapón no se hace visible y la lesión se visualiza en la piel como un “punto blanco”.

Esta obstrucción favorece la proliferación de la bacteria Propionibacterium acnes, lo cual contribuye a desencadenar el proceso inflamatorio de los tejidos involucrados, mediado por células inmunológicas: Linfocitos T CD4 y neutrófilos, las cuales infiltran la zona y producen la disrupción de la pared folicular, provocando que el contenido del folículo (lípidos, componentes celulares y bacterias) difunda a la dermis circundante. La composición del sebo, que contiene una gran cantidad de ácidos grasos libres, en conjunto con la queratina, contribuye al proceso inflamatorio. La respuesta inflamatoria local se acentúa con los mediadores liberados en este proceso: citoquinas, péptidos y otros, provocando la aparición de pápulas. Una mayor inflamación conduce a la formación de pústulas, y su extensión lleva a la formación de quistes. Los nódulos se conforman cuando la inflamación ocurre en un nivel más profundo e involucra varios folículos pilosos. Estas tienden a dejar cicatrices.

Sobre Ricardo Hoogstra

Director de Hoogstra Centros Médicos. Jefe de Cirugía Plástica del Hospital José M. Penna. Miembro Titular de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica. Miembro Titular de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires. Miembro Correspondiente de la Sociedad Americana de Cirugía Plástica. Miembro Titular de la Asociación Médica Argentina. Miembro Titular de la Sociedad Argentina de Dermatología. Docente de la Facultad de Medicina Universidad de Buenos Aires. Director de Cursos Nacionales e Internacionales sobre la especialidad.

www.drhoogstra.com.ar

Hoogstra Centros Médicos:

Caballito: San José de Calasanz 176 – Ciudad de Buenos Aires – Tel.: 011 4901-6690 / 011 4904-3434 / 011 4904-0880  – Lunes a Viernes de 08:00 a 20:00 Hs.

Belgrano: La Pampa 1634 – 2º Piso B – Ciudad de Buenos Aires  – Tel.: 011 4783-8719  – Miércoles de 11:00 a 19:30 Hs. – Jueves de 12:00 a 19:30 Hs.

Pilar: Vohe Pilar  – Oficina 202 – Provincia de Buenos Aires – Informes: 0230- 4530509  – Viernes y Sábado de 11:00 a 19:30 Hs.

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