Ruben Santurian presenta Trashformers

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El artista argentino se recicla a sí mismo e inaugura una nueva etapa en su obra

 

Luego de más de diez años de desarrollo artístico, Ruben Santurian da comienzo a una nueva etapa con su serie Trashformers.

 

Nacido en Uruguay en 1962, criado en Argentina y actualmente radicado en Florida, Estados Unidos, Ruben Santurian divide su tiempo entre numerosos proyectos urbanísticos y el diseño y la creación artística con piezas de reciclaje.

 

Ya desde sus tiempos de estudio de la carrera de arquitectura, su marcado interés por el arte lo llevó a participar en distinguidos talleres que lo cautivaron e impulsaron a conjugar de ahí en más sus dos pasiones, el arte y la arquitectura. Pero es a partir del año 2000 cuando, sensibilizado por los problemas ambientales característicos de una era en la que predomina una cultura del “usar y tirar”, Santurian apuesta a la creatividad y comienza a recuperar los elementos que se desechan, lo descartable, devolviéndoles una mirada nueva que los hace renacer para perdurar en nueva armonía.

Desde entonces su apropiación de una estética de lo descartable ha dado lugar a una extensa producción de pinturas, murales y objetos que han sido expuestos en varias exhibiciones, y su trabajo ha sido distinguido con el primer premio en la categoría mejor uso de materiales reciclados en el Green Artist Challenge 2009, organizado por Wyland  Worldwide durante la reconocida feria internacional Artexpo New York en Estados Unidos.

Santurian encuentra su inspiración en los temas inherentes a la arquitectura, en los problemas urbanos, en la densidad, en la saturación de las infraestructuras, en la polución, en la energía perdida en la gran producción de residuos de esta época.

“Entiendo al arte como una manifestación del pensamiento, un modo de expresar ideología. Para mí el arte debe decir algo y así contribuir con un pequeño grano de arena a reflexionar sobre los conflictos sociales”, expresa Santurian.

En todas sus obras hay un criterio unificador, con reglas de composición de la arquitectura y del arte que conviven en piezas de papel, en murales o en objetos diversos hasta llegar a los trashformers actuales. La idea rectora tiene que ver con la unidad en la variedad, la variedad en la unidad, lo mucho en lo poco, la integración cromática, la repetición y la obsesión, la continuidad, el trabajo constante sobre el desarrollo de una estética de la imperfección.

Este lenguaje de los desechos pone de manifiesto que aún lo más pequeño tiene valor, que la belleza puede estar en cualquier lado, incluso en piezas rotas y obsoletas, y nos recuerda que todo tiene un pasado, que se ve reflejado en un presente continuo con un futuro abierto a múltiples tendencias.

De residuos somos

“Cuando la basura se convierte en desesperación, aparecen los trashformers”. Ruben Santurian.

 

A partir de 2014,  Santurian se inicia en una nueva búsqueda, inaugurando una etapa en la que crea y humaniza a los trashformers, una serie que quiere graficar la identidad de un futuro desde la reconstrucción de la vida, la renovación de la identidad y el mejoramiento del medio ambiente. Los trashformers nacen en un boceto, un concepto, una idea y se plasman a partir de desechos electrónicos, parlantes, equipos de audio, celulares, elementos metálicos, circuitos integrados internos de alguna computadora, leds, mallas metálicas, tubos, hasta ventiladores. En mi obra nada queda afuera, tarjetas de crédito, tapas de botellas, jeringas, plásticos, pedazos de acrílico, juguetes, alambres, clavos, caños, piezas de plomería, explica.

 

Cada materia perdida puede reciclarse en sí misma, cada identidad perdida puede volver a dar vida”, manifiesta en torno a esta nueva creación.

El arte de Ruben Santurian invita a jugar, a reflexionar, a germinar formas de resistencia para que lo inservible tenga un sentido. Se trata de un pensamiento en construcción, una militancia que insiste en una búsqueda continua de conciencia ambiental. Como afirma el arquitecto Roberto Frangella, colega y referente de Santurian, “al ver esta obra tan esforzada y trabajada con empeño, uno siente que podría surgir un mundo más armónico, si solamente supiéramos aprovechar lo que somos y tenemos”.

 

 

 

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