El desafío de mejorar la vacunación antigripal en niños

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Por el Dr. M. Luciano Guido Vizcay. Red de Pediatras “Niños Sanos, Niños Felices”. Médico Pediatra del Hospital Alemán. MN 90295.

Con la llegada del otoño aparecen los cuadros gripales y las consultas pediátricas sobre la vacuna antigripal. Por supuesto que el mejor consejo lo dará el médico de cabecera, pero existen como parte de la campaña de vacunación obligatoria anual, ciertos lineamientos que debemos respetar para proteger a la población de riesgo de esta enfermedad.

La  gripe o Influenza es una enfermedad respiratoria producida por el virus del mismo nombre y se presenta habitualmente en los meses de otoño e invierno donde tienen su mayor incidencia. La transmisión se produce de manera directa  a través  de secreciones emitidas al estornudar o simplemente cuando hablamos, a través de las gotitas de las saliva.

La gripe es una enfermedad altamente contagiosa que se caracteriza por síntomas como fiebre alta durante 3 a 4 días, malestar general severo, postración, pérdida de apetito, dolor de cabeza y fatiga que puede durar hasta 2 o 3 semanas.

1)     Las complicaciones más importantes se  dan  en los llamados grupos de riesgo, con  internaciones, secuelas respiratorias e inclusive la muerte. Vacunar los grupos de riesgo disminuye  el riesgo potencial que puede producir esta  enfermedad. Entre los mismos se encuentran: Niños de entre 6 meses y dos años.

 

2)     Embarazadas y Puérperas.

 

3)     Personas con 65 años o mayores de 65 años.

 

4)     Personal de Salud.

 

5)  Personas con enfermedades de base como ser: enfermedades respiratorias, cardíacas, Inmunodeficiencias congénitas o adquiridas (no oncohematológica), Pacientes oncohematológicos y trasplantados, Obesos con índice de masa corporal (IMC) mayor a 40, diabéticos, personas con insuficiencia renal crónica en diálisis o con expectativas de ingresar a diálisis en los siguientes seis meses, retraso madurativo grave en menores de 18 años de edad, síndromes genéticos, enfermedades neuromusculares con compromiso respiratorio, y convivientes de prematuros menores de 1.500 g.

En cuanto a las dosis y vía de administración las indicaciones son:

6-35 meses *  1 o 2 dosis 0.25 ml IM o SC profunda

3 a 8 años*    1 o 2 dosis 0.50 ml IM o SC profunda

9 años o más 1 dosis 0.50 ml IM o SC profunda

–                      Es importante recordar que en los niños de 6 meses a 8 años de edad  inclusive que no hayan sido vacunados previamente, una segunda dosis debería ser administrada con un intervalo de al menos 4 semanas.

 

Tenemos que dejar muy en claro que las vacunas antigripales son seguras. Pasan por rigurosos controles de calidad  y aprobación por organismos gubernamentales de salud en todo el mundo. En este sentido, la vacuna antigripal no puede causar gripe ya que la misma está formada por virus muertos. Si bien solo el 1% desarrolla síntomas como fiebre leve y/o dolor muscular después de ser vacunados, estos síntomas no son los mismos que los que produce la enfermedad real. Otra situación que se puede presentar es que la persona vacunada desarrolle un cuadro gripal por contagio previo a los días de haberse aplicado la vacuna, sin tener en cuenta que la misma  produce el efecto de protección inmunológica a la semana.

La actividad más alta del virus de la gripe se presenta desde junio hasta principios de septiembre por lo que la vacunación sigue siendo  beneficiosa aún avanzada la estación  invernal. Debemos entender que la enfermedad gripal solo se puede prevenir a través de los cuidados higiénicos, y la vacunación.  El uso de antibiótico es inadecuado, ya que se trata de una enfermedad viral y los antibióticos solo son eficaces para enfermedades producidas por  bacterias

Las contraindicaciones para la vacunación antigripal se da en un porcentaje muy bajo de la población y comprende a aquellos que tuvieron, anteriormente, una reacción anafiláctica o reacción alérgica grave a cualquier componente de la vacuna (el huevo o proteína del pollo, Kanamicina o neomicina). Por esto estas personas deben  consultar al médico.

La vacunación antigripal  debe darse cada año debido a que las cepas del virus de influenza que producen la gripe cambian año a año y los anticuerpos, que son nuestra defensa ante la gripe y  que se generan por la vacunación, duran aproximadamente 12 meses. Es por ello que la Organización Mundial de la Salud, a través de sus expertos, recomienda las cepas  que deben ser incluidas cada año según el virus circulante.

Otra particularidad de la vacuna antigripal del 2015 es que al incluir en su composición cepa de Influenza A H3N3 de casos  gripales reportados en EEUU, protege contra la gripe a los vacunados, en esta región del hemisferio norte.

En  los datos estadísticos de 2014 se puede observar que la vacunación  alcanzó  coberturas muy satisfactorias en el personal de salud y embarazadas; pero también se observa que es necesario mejorar las coberturas en el grupo pediátrico. El reto propuesto por la Organización Mundial de la Salud es la inmunización del 75% de la población de riesgo.

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