X-PERIENCE, el León aventurero

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POR FLORIÁN R.S.

Probamos la versión más potente de la versión más aventurera del León, el X-PERIENCE, que incluso se atreve a salirse del asfalto y adentrarse en pistas.

En esta ocasión, para probar el modelo, la versión diésel de 184cv con cambio DSG y todos los extras, decimos que había que hacerle suficientes kilómetros para poder tener una idea más clara de lo que puede llegar a ofrecer. Los sistemas de seguridad que incorpora, la tracción y el consumo necesitaban de varios cientos de kilómetros para tratar de ponerlos en el contexto adecuado. Al final fueron más de1.500 kilómetros.

Look aventurero

Me llama la atención cuando lo recojo que sí que parece un León. Yo que no había tenido la oportunidad de verlo hasta ese momento, ni siquiera en fotos, me encuentro ante un León ST pero con una línea más deportiva además de una apariencia casi todoterreno. Este espíritu todocamino más que todoterreno se le nota en detalles como las molduras de protección en las taloneras de las puertas y en los pasos de rueda, los protectores inferiores (que son de plástico) o el doble tubo de escape cromado. En esta versión top de gama, el techo panorámico es un acierto tanto estético como funcional.

Por dentro es también más deportivo que el ST pero sin estridencias. Los asientos son bajos y recogidos y la sensación de amplitud es real, el X-PERIENCE es amplio delante y detrás. El maletero, sin tener que haberlo utilizado en su máxima dimensión, está muy bien aprovechado. Según la ficha técnica, 587l que se pueden ampliar hasta los 1.470l con los asiento abatidos.

A los mandos, la visión del panel es clara y los botones del volante, sin ser intuitivos, son bastante fáciles de manejar. El Navi System High con la pantalla táctil en color de 6,5 pulgadas permite acceder a todos los sistemas de coche (cambiar el modo de conducción, etc), tiene navegación en 3D y por supuesto un sistema de audio de impresión que lee casi todos los formatos de software y hardware del mercado. Eso sí, me sorprende que el lector de compactos (DVD y CD) se en encuentre en la guantera, así como la conexión por USB. El piloto no puede acceder a ellos, ha de parar y hacerlo o encargárselo a su acompañante.

Conducción

De entre todos los modos de conducción (Eco, Confort y Sport) que utilizamos durante la mayor parte de los kilómetros que le hicimos a este León X-PERIENCE el Eco fue el que se llevó la mayor parte del trabajo pues es que nos interesaba más dado que las variables que utiliza son más objetivas que en el Confort, donde prima más las variables subjetivas del piloto, o en el Sport, que prima la potencia y la entrega de par en el pie. Además, ser superar los 180 cv y ver su comportamiento real y su consumo en este modo nos pareció lo más interesante.

En este modo la entrega de potencia es esperada y está perfectamente repartida en la parte media del régimen donde el León X-PERIENCE se encuentra cómodo y responde bien ante una necesidad extra de potencia. No titubea ni lo más mínimo.

Es en el consumo donde demuestra de lo que es capaz este motor. Huyendo de las cifras más vale un ejemplo más tangible: con un depósito (55l) pudimos recorrer la distancia que hay desde A Coruña hasta Madrid… pasando por Burgos. Casi 800km sin tener que parar a repostar, todo un agradable logro, teniendo en cuenta, como siempre, que en un viaje normal (en este sentido, el de esta prueba lo fue: velocidad DGT, acelerones, subidas etc…) no se realiza nunca en las mismas condiciones en las que la marcas miden los consumos.

Para intentar poner a prueba el sistema 4Drive de tracción 4×4 abandonamos Orense por la A-52 para adentrarnos en carretera con algo de peor asfalto, un poco húmeda y más curvas, concretamente la que lleva hasta el Monasterio de San Clodio, la OU-504. Por ella probamos el modo Sport y, sin ser lo mejor del modelo, noto que la respuesta en bajos es mayor y que las levas responden a la perfección. Forzando un poco la conducción, consigo que tanto el amortiguador Haldex como el sistema 4Drive al que sirve entra en acción unas cuantas veces manteniendo en todo momento el control. Perfecto. Además, el aplomo que muestra en las curvas hace que aparente tener las dimensiones que tiene, parece un León, bueno, de hecho lo es.

Fuera de pista, sin hacer locuras, por las pistas que suben a las Médulas, el León X-PERIENCE hace buena su concepción más aventurera -no noto el aumento de altura al suelo respecto al ST (27mm) gracias a que no encuentro piedras ni rodaderas- y su diferente reglaje en la amortiguación. No solo sube sin problemas sino que lo hace con alegría.

Seguridad

Reconozco que la seguridad que ya incorporan muchos modelos a veces se me hace demasiado intensa, esto no es óbice para reconozca que son una garantía para el conductor… En el caso del sistema ACC de control de velocidad de crucero adaptativo con radar de proximidad, el asistente de luz en carretera (que cambia de manera automática de luz larga a corta para no deslumbrar), el asistente de salida involuntaria de carril y el detector de fatiga, son una ‘mano’ de la que dejarse llevar.

El primero permite utilizar el ‘cruise control’ sin tener que pisar el freno al encontrar un vehículo delante, el ACC lo detectará y adaptará nuestra velocidad a la del que nos precede, dejándonos a una distancia (que varía según queramos y en cuatro niveles) para volver a la velocidad inicial al salirnos del carril para adelantar… el freno ni lo tocamos. Y funciona, vaya sin funciona. Tardo poco en adaptarme a esta nueva ventaja y me sorprende gratamente como reduce sin brusquedad desde los 120km/h hasta los 70km/h de algunos camiones con los que nos encontramos por la autovía.

Tanto el asistente de salida involuntaria de carril como el detector de fatiga también funcionan a la perfección y se convierte en aliado perfecto para aquellos que buscan una conducción donde la tranquilidad sea la variable principal. Los sensores que incorpora leen los márgenes del carril y la dirección busca mantenerse dentro de ellos. En el caso de notar cambio de dirección, si este se hace muy despacio, se nota en el volante una ligerísima oposición que hace que el coche quiera volver al carril. Si se pone el intermitente, como se debe hacer siempre, este sistema no entra en funcionamiento… hasta la siguiente vez. El detector de fatiga es quizás el que necesite algo más de ajuste pues si bien también funciona bien, es quizás demasiado intrusivo. El mensaje que sale recomendando una parada no siempre es acertado y a veces también es demasiado sensible a la supuesta falta de presión de la manos en el volante.

El precio de este buen aprendiz de SUV, el 2.0 TDI CR Star/Stop 184cv DSG, parte de los 31.750 euros, extras aparte.

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