31 de mayo- Día mundial sin tabaco

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La Dra. Patricia Rubinstein, Profesional del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna nos

explica cómo abandonar el nocivo hábito de fumar sin ganar kilos demás.

¿Por qué se engorda al dejar de fumar?

La nicotina es el componente más adictivo del tabaco. En los fumadores, esta sustancia

actúa como anorexígena, disminuyendo el apetito.

A nivel del aparato digestivo disminuye los movimientos musculares, necesarios para la

digestión de los alimentos; también reduce la función de la vesícula biliar, necesaria para

que las grasas se asimilen, y de otras secreciones digestivas, por lo que se dificulta la

absorción de nutrientes.

El metabolismo basal de las personas fumadoras está aumentado en unas 200 calorías en

comparación con las no fumadoras.

Todo esto contribuye al aumento de peso cuando se deja de fumar.

Además, al dejar el hábito del cigarrillo, mejoran enormemente los sentidos del gusto y

del olfato, por lo que las comidas pasan a tener mejor sabor y aroma y, por lo tanto, se

despierta más el apetito. Se come con más ganas y comienzan a desearse alimentos con

sabores fuertes.

Así, se genera más ingreso de comida y, por ende, más calorías que llevan al aumento de

peso.

En ausencia del tabaco, aumenta el estrés y la ansiedad y se trata de calmar los nervios

comiendo más de lo debido. Esta ingesta aumentada es, en general, con alimentos

hipercalóricos y muy poco nutritivos.

¿Significa esto que no conviene dejar de fumar porque vamos a engordar?

Definitivamente no.

Si se lleva a cabo una alimentación correcta y se practica actividad física de manera

habitual, no se va a producir forzosamente un engorde.

Curiosamente, tanto el tabaco como cierto tipo de comidas compuestas por hidratos de

carbono refinados (harinas con grasa y sal, harinas con azúcar, etc) confluyen en la

excitación de una zona del cerebro llamada hipotálamo, donde se encuentra un centro de

“recompensa y placer”. Por eso, al dejar de fumar, el impulso lleva a querer consumir ese

tipo de alimentos y no otros.

Lo más importante es entender la importancia de dejar de fumar y que, como efecto

sustitutivo, no cambiemos el tabaco por la comida sino por otra actividad que nos

distraiga pero que no nos haga daño.

Es muy recomendable redactar un listado de diez actividades que nos produzcan placer,

excluyendo el tabaco, la comida ó las bebidas, ya que todas ellas conducen al mismo tipo

de estímulo cerebral adictivo.

La clave es apartar la mente del deseo de fumar, pero sin comer demás, adaptándonos a

una alimentación neutra, que no estimule nuestras papilas gustativas ni nuestro centro de

“recompensa y placer”.

Un buen baño de inmersión con sales, la lectura de un libro que nos atrape, la

conversación con amigos, una buena película, un recital, una obra de teatro, cantar, bailar,

hacer trabajos manuales, como dibujar, pintar, tejer, practicar jardinería, que nos

mantienen las manos ocupadas en reemplazo de nuestro antiguo acompañante, el

cigarrillo. En fin, cualquier actividad que resulte muy gratificante y placentera pero que no

implique daño.

Cuando se evalúan las ventajas y desventajas de dejar de fumar no puede haber duda

alguna de la decisión.

Vencer una adicción tan nociva para nuestra salud, al mismo tiempo que podemos

adquirir hábitos saludables para no aumentar de peso, es una doble apuesta de que se

puede.

No es ni fácil ni difícil. Lo seguro es que: ¡Vale la pena!

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