7 de abril- día Mundial de la Salud – fertilidad saludable

Dr_Sergio_Papier

Embarazos saludables

Asesoró Dr. Sergio Papier, Director de CEGYR.

La salud de los progenitores resulta fundamental a la hora de pensar en formar una familia. Tanto las mujeres como los hombres deberán tener en cuenta que existen algunos factores de riesgo que pueden afectar la salud del bebé por nacer. Cuanto más saludable sea la vida de los progenitores, mayor probabilidades de que el embarazo se desarrolle normalmente.

En tal sentido ciertos hábitos de consumo o conductas pueden convertirse en factores de riesgo y algunas enfermedades crónicas y de base en los progenitores (diabetes, hipertensión, enfermedades de origen genético) pueden afectar el normal desarrollo del embarazo como la salud del bebé por nacer.

Factores de Riesgo: todo lo que hay que saber
–       Enfermedades de origen genético:
Actualmente se estima que existen entre 6000 y 7000 enfermedades genéticas, responsables del 20% de muertes en la infancia. Afortunadamente los avances de la ciencia y la reprogenética (combinación de las técnicas de reproducción asistida y de la biología molecular) permiten disminuir los riesgos de enfermedades de origen genético. Existen diversos tipos de estudios preconcepcionales y prenatales que permiten estudiar a las parejas que buscan procrear para desarrollar un embarazo saludable.

Los estudios preconcepcionales detectan la probabilidad de una pareja de transmitir aproximadamente 180 enfermedades genéticas a sus hijos que puedan tener un significativo impacto en la expectativa y calidad de vida, incluyendo algunas enfermedades que requieran cuidados especiales. Los prenatales y del recién nacido analizan la presencia de genes que producen o predisponen a diversas enfermedades que pueden aparecer durante la infancia. Conocer anticipadamente esta información permitirá, en algunos casos, la prevención de la manifestación de la enfermedad o la detección antes que se manifieste clínicamente lo que permite estar alerta para un diagnóstico y tratamiento temprano de la enfermedad.

–       Vinculados con hábitos de consumo:
El consumo de tabaco, alcohol y drogas afectan la salud del bebé por nacer. Mientras que el cigarrillo puede promover partos prematuros, nacimientos de bebés de bajo peso, síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), asma y otros problemas respiratorios, el consumo de alcohol y drogas expone a los bebés a múltiples riesgos, incluyendo el parto prematuro, el retraso del crecimiento, diversas anomalías congénitas y problemas de aprendizaje y de conducta.

–       Enfermedades de los progenitores:
Diabetes: el exceso de glucosa en el organismo de la madre afecta al feto durante su maduración y crecimiento dentro del útero. Los hijos de mujeres con niveles elevados de azúcar son dos veces más propensos que otros niños a convertirse en obesos durante la infancia. Además puede provocar macrosomía (crecimiento excesivo del feto)  que puede traer aparejados numerosos problemas obstétricos.

Obesidad: la obesidad tiene serias consecuencias en la salud reproductiva tanto para la madre (problemas de fertilidad para lograr el embarazo) como para el bebé por nacer. Padecer obesidad durante el embarazo puede ocasionar preeclampsia (enfermedad que provoca hipertensión arterial, retención de líquidos, e inflamación durante el embarazo), diabetes gestacional (tipo de diabetes que se desarrolla durante el embarazo), cesáreas (las mujeres obesas corren un alto riesgo de experimentar problemas durante el trabajo de parto) e infecciones postparto. En tanto, para el bebé los riesgos incluyen: macrosomía y obesidad Infantil (los bebés de madres obesas son más propensos a padecer obesidad para cuando cumplen cuatro años).

Hábitos saludables – embarazos saludables
Existen ciertos hábitos saludables que beneficiarán y harán a las mujeres llevar adelante un embarazo placentero.

–       Consulta preconcepcional especialmente para aquellas mujeres que tienen una enfermedad de base y es necesario tomar medidas sobre su tratamiento durante la gestación
–       Buena alimentación e hidratación.
–       Mantener un peso saludable.
–       Hacer ejercicio.
–       Controles médicos periódicos.

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