Deco,  Moda

Genio de Hiroshima

El japonés Issey Miyake fue el primer diseñador de moda en portada de una revista de arte. La Fundación Cartier expone las lámparas escultóricas de este creador venerado mundialmente, que sobrevivió de niño a la bomba atómica.
«Soy solo diseñador, no tengo ninguna pretensión de convertirme en artista. Quiero disfrutar de la creatividad en el mismo espíritu de actividades como el diseño gráfico o la danza», responde a Fuera de Serie el japonés Issey Miyake (Hiroshima, 22 de abril de 1938). Está atardeciendo y la sede de la Fundación Cartier en el Boulevard Raspail parisino se llena de luz rojiza. Dentro y fuera del edificio de Jean Nouvel, se despliegan lentamente unas extrañas in-ei o «esculturas de sombra y luz» creadas por él a partir de materiales reciclados. Inspirándose en los trabajos matemáticos de Jun Mitani para la representación geométrica en 3D y en el bestiario del grafista Kazumasa Nagaim, un filosófico Miyake ideó estas lámparas ecológicas que se contraen y extienden en un alarde domótico, según la luz que perciben, y simbolizan «animales en el suelo y peces en el techo», explica sonriente. Desarrolladas por Artemide, han nacido 10 luminarias, entre las que están Mendori (como una concha de galápago, 800 euros) y Minomushi (de suelo, 1.800 euros).
Elegante, modesto e introvertido, el diseñador japonés más importante del mundo tiene 76 años y no visitaba Europa desde 2010. No suele conceder entrevistas. Hoy está feliz por reencontrarse con amigos que han viajado desde diferentes ciudades de Occidente para saludarle. «Me pidieron que me uniera a la exposición del aniversario de la Fundación. Yo nunca he realizado una exhibición específica, solo muestro aquello que estoy haciendo en cada momento, lo más actual. Y es increíble ver las reacciones de la gente», comenta animado.
Lo cierto es que Miyake suscita una pasión inusual y sostenida en el fashion system, y añade cada vez más propuestas lifestyle realizadas en colaboración con otras empresas: desde complementos a lámparas, pasando por sus conocidas fragancias. Sus creaciones se encuentran en museos de todo el mundo, del MoMA, de Nueva York, al Victoria & Albert, de Londres. Steve Jobs llevó sus jerséis de cuello vuelto negro durante 20 años; la actriz Sharon Stone se define como «algo más que una chica guapa que viste de Miyake», y no es extraño descubrir a un ejecutivo neoyorquino por la Quinta Avenida bajo uno de sus aparatosos impermeables reciclados (Pet, unos 800 euros) o a una celebrity envuelta en una pieza plisada del japonés (en el entorno de los 2.000 y 3.000 euros) en cualquier vernissage(aperitivo previo a una exposición) o fiesta sofisticada. En nuestro país sus mayores fans públicos van de lady Elena Foster a la fotógrafa Ouka Leele, pasando por las galeristas Elvira González o Soledad Lorenzo, y la exministra de Cultura Carmen Alborch.
Cuanto mejor es una historia, con más puntos de comienzo suele contar. Así que el relato de las hazañas de Issey Miyake podría tener su génesis en su infancia en Hiroshima, donde cruzaba dos puentes, obra de una de sus primeras influencias, el escultor Noguchi. Tsukuru(vivir) y Yuku (morir) unían la ciudad moderna con la antigua y por ellos transitaba un joven ansioso por crear sus propios puentes metafóricos. Miyake era, en realidad, un superviviente de Little Boy, lanzada en agosto de 1945 muy cerca de su casa paterna cuando solo tenía 7 años. Su madre murió tres años después por efecto de la exposición a la radiación. «No quiero ser etiquetado como el diseñador que sobrevivió a la bomba atómica. Por eso siempre he evitado cualquier pregunta sobre Hiroshima», afirmaba categórico Miyake.
Creativo. El diseñador de Hiroshima es un referente mundial de moda.
Creativo. El diseñador de Hiroshima es un referente mundial de moda.
Los años 60 arrancan en Japón con la feliz noticia de la boda de un nuevo emperador. La economía crece y se popularizan en las viviendas los televisores y los aparatos eléctricos. Miyake, estudiante volcado en el diseño, escribe una carta de queja a la dirección de la World Design Conference para preguntar por qué la moda no se había incluido en aquella edición de 1960. Cuando termina sus estudios, entra como becario en Shiseido Clothes y crea su primer show, A poem of cloth and stone [un poema de tela y piedra]: quiere cambiar el mundo a través de sus prendas y sus propuestas han llegado para quedarse. En 1965 se traslada a París, donde estudia Alta Costura. Allí trabaja como aprendiz de Guy Laroche y Givenchy, antes de marchar a Nueva York en 1969 y ejercer de asistente de diseño para Geoffrey Beene.
La historia de este creador podría comenzar también en agosto de 1970 cuando, viajando de este a oeste, se lanza a fundar el mítico Miyake Design Studio en Tokio y, un año más tarde, registra Issey Miyake Inc. Su misión, la misma que actualmente: «Redescubrir la belleza tradicional de Japón» en relación a la moda usando como base tejidos propios como el sashiko, una seda de colores primarios y patrones geométricos, o el shijiraori, tela tipo vintage tejida a partir de retales, sin olvidar «la importancia de la tecnología y los materiales sintéticos». Si bien sus primeras colecciones se presentan en Nueva York, es desde 1973 cuando París se convierte en su lugar de referencia y allí presenta dos showsanuales. Lleva más de 70 ya.

De una pieza

Tokio, 1976. Miyake decide hacer por primera vez un gran show-performance en el barrio de Shibuya, en la capital de su país. Se enciende la luz de un cañón y, bajo él, una despampanante Grace Jones se contonea por la pasarela con un cortísimo modelo plisado hecho de una pieza que dejaba «de una pieza» a la prensa japonesa y al país entero. El arquitecto Toyo Ito explica a Fuera de Serie cómo, para los japoneses, «Miyake siempre ha significado modernidad, debido al soporte de las nuevas tecnologías de cada época. Sin embargo, creo que su moda está inmersa en la tradición nipona de diversas maneras. Muy pronto en su trayectoria propone el concepto de A piece of cloth, que resume de una manera muy simple el núcleo de la vestimenta japonesa». La idea de ropa hecha de una sola pieza que cubra el cuerpo y elimine las marcas de clase o rango es el primer concepto con el que el creador conecta Oriente y Occidente. Como él mismo cuenta, se trataba de «crear prendas que cualquiera pueda vestir», que pudieran ser «parte de la vida de una persona, independientemente de su origen cultural o edad».

La diseñadora española Ana Locking relata cómo, en su opinión, «el diálogo actual entre arte y moda no existiría de hecho sin la existencia de tres japoneses, Miyake, Kawakubo y Yamamoto, pero hay un hecho histórico, imputable únicamente a uno de ellos, que marcó un precedente en el mundo artístico contemporáneo. En 1982, por primera vez en la historia, la revista especializada más importante del mundo en aquella época, Artforum, dedicaba su portada a un diseñador de moda». En ella aparecía una modelo vistiendo un traje de Miyake negro y rojo con volumen y, como añade Locking, «aquello abrió heridas entre los circuitos más elitistas del mundo del arte, e incluso hoy, el diálogo entre la posibilidad de jugar con esta disciplina desde la moda sigue estando a debate. Hay un antes y un después en la moda con conceptos artísticos a partir de aquella portada».
Una primera plana a la que sigue una retrospectiva en el Musée des Arts Décoratifs de París y su consagración como icono mundial: «El diseñador de moda más original del mundo», escribirá el Sunday Times. En esta época se produce un encuentro con el retratista Irving Penn. Miyake habla de «la importancia de la fotografía, pero especialmente del fotógrafo» para un diseñador de moda, y en concreto sobre Penn afirma que sirvió para recordarle cuáles eran sus ideales. «La ropa no es de interés, excepto si provoca sentimientos y reacciones en aquellos que la visten», sentencia Miyake. Penn entenderá y trabajará sobre sus conceptos de un modo generoso.

Tres veces más grande

A finales de los 80, Miyake crea el segundo concepto que hará historia: Pleats Please. La arquitecta iraquí Zaha Hadid, una de sus más conocidas fans, responde a Fuera de Serie: «Es un hombre brillante. Siempre he apreciado su talento respecto a los materiales y su proporción. Sus piezas plegadas son increíblemente versátiles y animadas (cuando cuelgan de una percha, incluso). Son objetos, pero cuando los usas y los mueves alrededor se convierten en algo enteramente nuevo. Puedes viajar con ellos a todas partes, simplemente los metes en la maleta y siempre se ven bien».
Pleats Please, que sigue siendo el best-seller textil de la marca, consiste en la creación de una prenda tres veces mayor de su tamaño, posteriormente doblada, planchada y recosida para que las líneas se mantengan. Después de una época de trabajo en París, Miyake encontró que «las colecciones parecían reservadas para una élite y que debería existir una manera de vestir que gustase a la mayoría de las mujeres». El surgimiento del poliéster y las técnicas de plisado suceden en paralelo a la incorporación de la mujer al mundo laboral. Para el japonés, la vestimenta de cada época «debe su aparición tanto a las personas como a los diseñadores». El creador supo en ese momento que había dado con algo importante. «Las blusas emergen como grandes muffins del horno», comenta a un amigo en 1989 respecto a Pleats Please, cuyo lanzamiento comercial sucedería finalmente en 1993. Como apunta la coleccionista de arte y moda Clara G, autora del blog theharlow.net, las prendasPleats Please son para «moverse, saltar, correr» y «solo pueden ser comprendidas en movimiento». De hecho, pronto se asociarán con la danza y la coreografía, motivo fundamental en sus catálogos.
Rosa Orrantia, fundadora de Persuade, espacio dedicado a la moda en Bilbao reseñado como una de las mejores tiendas de Europa, explica su relación con las prendas del diseñador, cuyos precios se mueven entre los 180 euros que cuesta un top o camiseta y los más de 2.000 de los vestidos. «Mi primer contacto con la marca fue hace 25 años. El punto de conexión que tengo hoy con él sigue siendo el mismo: sus creaciones, concebidas para satisfacer las necesidades actuales con los medios técnicos de nuestra época. Con la misma maestría que entonces, su ropa combina una gran visión artística con el máximo confort y facilidad de mantenimiento, y se adapta a todo tipo de situaciones y clientes». Como anécdota, señala el hecho de que «la conexión de la marca con el País Vasco va más allá de nuestra tienda, con una línea de bolsos nombrada a partir de la ciudad de Bilbao (la premiada Bao Bao, lanzada en 2010) y un sorprendente número de apellidos vascos entre sus trabajadores».
Issey Miyake Inc. es hoy un imperio que se divide en siete empresas filiales que opera en casi 100 países. Presidido por Masakatsu Nagatani, cuenta con 134 tiendas en Japón y 91 internacionales y factura unos 100 millones de euros al año (sin incluir perfumes), de los que casi la mitad procede de EEUU. Sus productos principales son: Pleats Please, Issey Miyake Women y Men, A-Poc, acrónimo de A piece of cloth o prendas de una sola pieza, Haat, la más artesanal, y la licencia de sus perfumes. La fragancia floral Issey Miyake, creada en 1992 para mujer, fue completada dos años después con una masculina más amaderada. Posteriormente se fueron añadiendo ediciones por temporada y nuevos perfumes. Cada cinco minutos en el mundo se vende una botella de su fragancia femenina y un frasco de la masculina cada siete (unos 50 euros).

Objetos de colección


Lámpara Mendori. Precio: 800 euros.

Miyake también está cotizado como objeto artístico en subasta. Kerry Taylor, de la sala de pujas británica que lleva su nombre, explica: «Sus piezas de la década de los 70 y 80 son particularmente apreciadas por los coleccionistas. En junio vendimos por 5.000 euros un conjunto de seda estampada con un delantal pop-art de 1976-1977. Y el año pasado se subastó un vestido de 2003 por 8.200 euros. Si se trata de Pleats Please, se buscan colores y formas diferentes para alcanzar precios elevados». Algo que contrasta con las palabras del diseñador, que nos contesta respecto a su colección privada: «Yo no quiero ir hacia atrás, a menudo me preguntan por mis trabajos antiguos, pero no conservo muchos en realidad», cuenta el Praemium Imperiale de Escultura en 2005 y Premio Kyoto de Arte y Filosofía en 2006, que hoy dedica su energía a investigar e inspirar la maquinaria que ha creado.
Su espíritu sigue vivo: un dandi tropical es lo que proponía para hombre en la temporada Otoño-Invierno 2014-2015. La nueva colección se inspira en «la playa, el océano, los peces y todo lo marino», como explica Yusuke Takahashi, responsable de la línea masculina. En paralelo, su serie femenina bebe de la belleza de un bosque geométrico.
Si tuviera que decantarse por tecnología o artesanía, ¿con qué se quedaría? «No puedo elegir. Siempre escogería ambas. Me excita la nueva tecnología, los adelantos, pero comenzamos cada trabajo por lo artesanal, la mezcla de ambos es la clave de nuestra propuesta». Y nos invita a visitar las piezas escultóricas ubicadas en la Fundación Cartier hasta mediados de septiembre y que evocan la sombra en la luz, creciente y decreciente. Se trata de conectar, de levantar puentes.

Solo en dos tiendas

Solo hay dos templos multimarca de Miyake en España. El más importante, Persuade, está en Bilbao (Villarías, 8. persuade.es). En este antiguo almacén se puede adquirir la moda conceptual de Issey Miyake e Issey Miyake Men, cuyas propuestas se entremezclan con las de Comme des Garçons, o Lime Feu. También pueden adquirirse en el madrileño local de Making Things (Blanca de Navarra, 5.makingthings.es), donde se encuentran las líneas femeninas de Issey Miyake, Pleats Please y los bolsos Bao Bao. Sus lámparas las comercializa (artemide.com)

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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