Cocina

Cata de altos vuelos

AMPLUS 2013. Viña Santa Ema, valle de Leyda, Chile. Sauvignon Blanc. De gran personalidad. Con claras notas herbáceas típicas de este valle y una armoniosa acidez final. Precio: 12 euros.

WILD FERMENTED 2011. Viña Errazuriz, Valle de Casablanca, Chile. En boca recuerda la jugosidad de frutos rojos que se conjugan con una fresca acidez. De final largo y persistente. Precio: 13 euros.

TRALCA 2007. Viña Bisquertt, valle de Colchagua, Chile. Cabernet Sauvignon, Carménère y Syrah. Frutos rojos macerados, un tono a vainilla, clavo y ciruelas. De buen equilibrio. Precio: 60 euros.

NEYEN 2009. Viña Neyen, valle de Colchagua, Chile. Cabernet Sauvignon y Carménère. Aromas a frutos rojos se mezclan con suave tostado. De entrada suave y envolvente. Precio: 50 euros.

COLOMÉ ESTATE MALBEC 2011. Bodega Colomé, valle de Calchaquíes, Argentina. Fruta negra y roja, especiado y floral con toque mineral. Complejo, intenso y fresco, con buen cuerpo. Precio: 17 euros.

ALTAIR BLEND 2010. Viña Altair, valle de Cachapoal, Chile. De gran carácter, puro y elegante. Sus taninos son firmes y persistentes. Un vino muy bien logrado que evoca la fruta fresca. Precio: 27 euros.
No todos los vinos excelentes en tierra mantienen sus propiedades en las condiciones de presurización de la cabina de un avión. La aerolínea chilena LAN ha pedido al único máster sommelierde Latinoamérica que seleccione los idóneos para sus clases Business y Primera.
Elegir los vinos que servir en pleno vuelo no resulta tarea fácil. Arriba en los cielos, física y química se comportan de forma bien distinta que a ras de suelo. «La cabina presurizada del avión provoca que los taninos se incrementen. Esto significa que un vino equilibrado y de textura sedosa pueda cambiar por completo», explica Héctor Vergara, propietario de la principal tienda de vinos en Chile y el únicomáster sommelier de Latinoamérica, un título internacional para reconocidos expertos en la materia que se otorga con cuentagotas. A él le ha encargado LAN Chile, la principal aerolínea suramericana, la selección de los vinos para esta temporada en las clases Business y Primera.
Para LAN se trata de un tema casi de patriotismo. Abriéndose a la oferta argentina –de los 30 vinos elegidos, 12 provienen de cepas del país vecino–, quiere dar a conocer la excelencia de todo el Cono Sur, una zona vinícola pujante y en fuerte crecimiento en calidad. «Desde que estos dos países están entre los mayores productores, las expectativas de los pasajeros son altas», apunta Vergara, un gran defensor de su tierra y sus bodegas. «Por el lugar y la configuración, Chile se ha llamado correctamente un paraíso de la viticultura. Enfrente tienes la majestuosa cordillera de Los Andes. A tus espaldas, el gran y frío océano Pacífico. En mitad, un sinfín de microclimas ideales para la viña. Los vinos chilenos brindan un estilo único, identificable con su origen. Y, a su vez, ofrecen gran variedad de colores, aromas y sabores». En términos geográficos, nos encontramos ante un minicontinente que transcurre desde el frío polar hasta el desierto con el menor índice de precipitaciones del mundo.
En mitad, hay sitio para todo tipo de variedades de uva: Sauvignon Blanc, fresca y con un toque de mineralidad; Cabernet Sauvignon, de larga duración; Syrah, resistente al frío andino; liviano Pinot Noir, que sorprende en su combinación con pescados, y Carménère, la uva perdida de Burdeos, redescubierta en Chile hace pocos años (se creía que era una variedad de Syrah). Las primeras cepas se plantaron en el siglo XVI. El clima mediterráneo de los valles centrales del país propició un rápido crecimiento de las vides, lo que llevó a Felipe II a prohibir nuevas plantaciones. Hubo que esperar hasta la década de los 80 para que, al fin, el mundo descubriera su potencial.
Todas ellas están representadas en los vuelos de largo de recorrido de la aerolínea LAN, en cuyo pódium de excelencia se hallan un Altair Blend 2010 del valle chileno de Cachapoal, tinto cuyo precio ronda los 27 euros y se produce a 600 metros de altitud; un Colomé Estate Malbec 2011, cuyas viñas se encuentran cerca de los 3.000 metros de altitud en los Valles Calchaquíes de Argentina (17 euros); y un Neyen de 2009 donde se mezclan Carménère y Cabernet Sauvignon, del valle chileno de Colchagua (50 euros). Se quedan fuera aquellos vinos que «en tierra firme son muy estructurados y de taninos firmes, y que en la altura resultan un poco más duros y agresivos», como puntualiza con precisión Héctor Vergara.
Más información. www.lan.com

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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