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Un heredero para acabar con los rumores sobre Alberto II y Charlène

Ayer, la Casa Principesca de Mónaco anunció que los Príncipes esperaban su primer hijo. Su llegada, a finales de año, desplazará a Carolina

Tres años. Ese es el tiempo que ha necesitado el Príncipe Alberto II de Mónaco (56 años) para engendrar un hijo con su esposa Charlène(36).
Podría hablarse del feliz esfuerzo de la pareja si, antaño, Su Alteza Serenísima no hubiera tenido problema alguno en procrear dos bastardos —y por lo tanto, excluidos de la línea de sucesión al tronito monegasco—: Jazmin Grace, ya universitaria, y Alexandre Éric Stéphane, espurio mulato, fruto de su frenesí con una guapa azafata togoleña.
La expectación era por tanto lógica. Excluida la esterilidad de Alberto de la problemática sucesoria, ¿por qué Charlène no se quedabaembarazada? ¿Acaso había crisis en la pareja? La cuestión quedaba zanjada ayer por la tarde. El comunicado de la casa real monegasca, nada que ver con lo monacal, no podía ser más escueto y lacónico: «El Príncipe y la Princesa de Mónaco se complacen en anunciar el embarazo de S.A.S. la Princesa Charlène. El nacimiento se espera a finales de año». Las matemáticas no fallan. La nadadora de origen sudafricano lleva tres meses embarazada. La noticia se filtró a través de «Le Figaró», tras el malestar sospechoso que mostró Charlène durante su última visita de Estado a Francia. Pero hasta ese momento, nada hacía presagiar la noticia. Hace una semana, la primera dama de Mónaco aparecía vestida de blanco en el Paddock de la Fórmula 1. Lucía su trabajado cuerpo de nadadora bajo un vestido blanco, color letal si se pretende disimular barriga.
La noticia finiquitaba tres años de especulaciones que comenzaron desde el mismo día de la boda, que se celebró el 1 de julio de 2011. Entonces se dijo que la flamante novia había tratado de darse a la fugahuyendo de sus futuras responsabilidades al frente del principado de los casinos y de un marido con fama de mujeriego y vividor.
No puede decirse que el matrimonio se haya prodigado en estos años en carantoñas. Apenas se les ha visto juntos en público, salvo en frías apariciones institucionales, lo que propició una riquísima rumorología en torno al divorcio. De hecho, en más de una ocasión, se les ha separado. Ayer se zanjaron todas las maledicencias.
La noticia del embarazo principesco confirma además la profesionalidad de la princesa Corinna Zu Sayn Wittgenstein, asesora personal de Charlène, que no solo ha logrado convertir a la nadadora en una princesa sino que también ha debido ejercer de consejera matrimonial.
Pero las nuevas no siempre son buenas para todos. El nacimiento del bebé desplazará en la línea de sucesión a Carolina, princesa de Hannover y a su hijo mayor Andrea, casado con Tatiana Santo Domingo, una riquísima heredera colombiana que esperaba complementar su fortuna con un principado.

«Los niños llegarán»

Casualmente, la boda de Andrea y Tatiana podría haber sido el escenario del acercamiento amoroso de Charlène y Alberto. Un español presente en la ceremonia comentó a ABC que la Princesa había asistido a la celebración pese a que los fotógrafos no fueron capaces de inmortalizar su asistencia.
En estos tres años de matrimonio, la Princesa de Mónaco había mostrado su interés en ser madre«Los niños llegarán», deslizaba a los medios más insistentes. Y por fin ese momento, parece haber llegado. En diciembre se quedarán en el camino las ambiciones de Carolina y su hijo mayor y un sin fin de especulaciones.

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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