Una isla solo para mí

Intimidad. La casa principal, al fondo de la imagen, está separada de las cabañas destinadas a invitados y servicio (abajo a la izquierda, junto al muelle). A la derecha de la imagen, la playa principal Half Moon Beach.

Ubicada junto a una reserva marina y bañada por la cálida corriente del Golfo, se encuentra a media hora de Miami. «Islas como esta pocas veces se ven en el mercado. Es una oportunidad única», resalta George Damianos, el gerente de la agencia que la tiene en venta.
Resulta complicado imaginar un lugar que cumpla mejor con la definición de paraíso: aislado, solo para ti (o quien desees que te acompañe), con playas de arena blanca y aguas de color turquesa y una amplia y aireada casa donde leer el novelón al que nunca te atreviste a hincar el diente, cocinar enormes langostas y hasta arrancarse a pintar. O no hacer nada, uno de los hobbies más anhelados en el desenfrenado mundo moderno.
No obstante, las actividades más habituales en Saddleback Cay, un cayo de Las Bahamas puesto a la venta a través de Sotheby’s Realty por 11,3 millones de euros, consisten en dar de comer a los tiburones nodrizas y las barracudas desde una plataforma de madera, a las iguanas con un palo en una de las siete playas y bucear entre sus tres animados arrecifes sin nada más que gafas y aletas. Descuiden, los escualos no se internan por sus aguas poco profundas. Alguna morena, quizá. «Islas como esta, tan idílica, pocas veces se ven en el mercado. Yo lo llamaría una oportunidad única», resalta como buen vendedor George Damianos, gerente de la agencia que lleva su nombre, radicada en Las Bahamas y miembro de la larga red comercial internacional de la división inmobiliaria de Sotheby’s. «Ubicada junto a una maravillosa reserva marina, para navegar a vela es un sueño, lo mismo que para bucear, y solo se encuentra a media hora de Miami. ¿Qué más se puede pedir?». ¿Un cocoloco?
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Este cayo de 23 hectáreas y 25 metros de máxima altitud forma parte del archipiélago de las Exumas, que suma 365 islas e islotes arenosos (uno por cada día del año, no está mal como remedio contra la monotonía). Hasta el presente es el plato principal de una excursión de día que organiza por 140 euros/persona la compañía Island World Adventures. Se acerca a los escenarios naturales donde se rodaron Piratas del Caribe yOperación Trueno, una de las primeras de James Bond con Sean Connery de protagonista, y finaliza con una visita a Saddleback, cuyo nombre significa silla de montar por dibujar su litoral esta silueta.
Después de dar de comer a los animales y a uno mismo en un chiringuito bien surtido con exquisiteces del fondo del mar, la siguiente actividad consiste en tumbarse en la idílica playa de la Media Luna (Half Moon Beach), al sur. Todos sueñan con poder recostarse allí cada día sin vecinos procedentes de no se sabe dónde haciéndonos sombra. Si acaso, permitiremos que vengan nuestros mejores amigos y algún familiar, que alojaremos en las discretas cabañas que se asoman desde los montículos de atrás. Pero ya se sabe lo que cuesta…
Refugio de fieles norteamericanos a la corona británica y mucho pirata –el mítico capitán Kidd entre ellos–, el cayo se sitúa en una parte tangencial del Caribe, por donde se escapa la cálida corriente del Golfo en dirección al norte de Europa. Eso hace que, aunque se bañe en el océano Atlántico, pueda uno pasarse en el agua el tiempo que quiera. Su rica biodiversidad, además, lo convierte en un spot sin igual para los amantes de la pesca y el buceo con botella. Para llegar hasta ahí como corresponde, en caso de que tengamos la condición de flamantes propietarios, lo mejor es aterrizar con la avioneta en el cayo vecino de Norman volando 50 kilómetros desde Nassau, la capital de Las Bahamas, país que, ya se sabe, en realidad es una estrella ausente de la bandera de Estados Unidos. Poco importará, en todo caso, al clavar la bandera de propietarios en Saddleback.

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