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Angela Kelly, 20 años vistiendo a la Reina de Inglaterra

Angela Kelly es la estilista de la Reina Isabel de Inglaterra desde hace dos décadas


La Reina Isabel II de Inglaterra no sólo figura en la lista de personalidades más importantes del mundo, sino también en una de las mujeres más elegantes y mejor vestidas. Detrás de su cuidado estilismo, subyace una intrincada planificación en la que ningún detalle resulta fortuito. El estricto nivel de planificación alcanza tal dimensión que hasta se emplea un ventilador para comprobar cómo modelos en gasa, organza o seda se comportan ante la más ligera brisa.
Desde 1994, la pericia, el buen gusto y los conocimientos de diseño de una mujer divorciada de 61 años que creció en una vivienda de protección oficial en Liverpool rigen el armario de la Reina. Durante estos últimos 20 años, Angela Kelly se ha volcado en interminables jornadas para que la Monarca brille allá donde vaya. Después de tantos tiempo juntas, han forjado una relación de complicidad y confianza inigualable que trasciende lo meramente profesional. La Reina le otorgó la Real Orden Victoriana en 2007 y posteriormente la elevó al rango de teniente, un honor que en muy pocas ocasiones se confiere a un empleado.
Ambas forman el tándem perfecto. Como los mejores diseñadores, Angela esboza al menos cuatro diseños diferentes para una determinada pieza de tela, para que la Soberana pueda elegir, según revela en su libro«Dressing The Queen: The Royal Wardrobe» (Vistiendo a la reina: el guardarropa real). Una vez que el tejido y el bosquejo del diseño han sido aprobados, se fabrica un modelo en algodón para que los últimos detalles de diseño se pueden modificar antes de pasar a la tela elegida.
Una vez confeccionado, el modelo debe sentar como un guante a un maniquí, cuyo tamaño es uno de los secretos mejor guardados, con la talla y la forma del cuerpo de la Reina. Finalmente, la modista recibe la información sobre los botones, adornos, cuellos y puños. Los diseñadores siguen un procedimiento similar para los sombreros, con el esbozo hecho de paja.

Como hermanas

Este imbricado proceso lejos de convertirse en algo tedioso a menudo se convierte en un tiempo de confidencias y risas. «Creo que hacemos un buen equipo. Podríamos ser hermanas», comentó la Reina a su amiga lady Glenconner.
Las sesiones de prueba de la Reina revisten un carácter estrictamente privado y solo participan Angela Kelly, su vestidora, y «algunos cuadrúpedos» de las 12 personas que integran departamento de vestuario que además del diseño y la confección, engloba el ayudar a la Reina a vestirse, así como mantener la ropa en perfecto estado.
La confidencialidad que blinda el vestuario real es tal que ni las costureras reciben el más mínimo detalle informativo. En la víspera de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos en 2012 el equipo se preguntó una y otra vez por qué tenían que confeccionar dos versiones idénticas del vestido de coctel de encaje y cristales de color durazno que luciría la Reina. No, no era por si el modelo se descosía o sufría cualquier infortunio. Cuando vieron a un doble de la Reina tirándose de un helicóptero en el estadio olímpico junto a James Bond todo cobró sentido.


Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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