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El valenciano que conquistó Nueva York

City Hall Station. Bóvedas de estilo catalán en el primer metro neoyorquino, ya inutilizado
Llegó a la Gran Manzana con 40 dólares en el bolsillo y construyó algunos de sus edificios más emblemáticos. Ahora la ciudad rinde homenaje a Rafael Guastavino con una gran retrospectiva.
En octubre de 1904 se inauguró la primera línea del metro de Nueva York, construida por la Interborough Rapid Transit Company. La empresa temía que la gente no quisiera viajar bajo tierra, por lo que pidió al arquitecto español Rafael Guastavino (Valencia, 1842-Carolina del Norte, 1908) que diseñara una estación y unos túneles dignos de un palacio. El resultado fue City Hall Station, un espacio repleto de bóvedas y arcos de ladrillo visto y cerámica; tan espectacular que fue conocido como la «catedral subterránea». Por desgracia hoy es una estación fantasma. Acabó quedándose pequeña y cerró en 1945.
Esa catedral es uno de los 360 edificios que Guastavino construyó en Nueva York entre 1881 y 1908, labor que continuó su hijo Rafael Guastavino Expósito (Barcelona, 1873-Nueva York, 1950). Entre las obras del padre destacan el Museo de Historia Natural, la catedral Saint John The Divine, la iglesia de Saint Bartolomew, el Ayuntamiento, el hospital Monte Sinai, la entrada principal del Carnegie Hall y una parte de las bóvedas de la estación Gran Central. Esta primavera el Museo Ciudad de Nueva York presenta Palacios para el pueblo. Guastavino y los fabulosos espacios públicos de América, una exposición sobre la influencia del arquitecto valenciano en la Gran Manzana.
Estilo propio. Escalera de caracol de la catedral de Saint John The Divine, Nueva York.

Guastavino nació en una familia de origen italiano. Estudió arquitectura en Barcelona y nada más terminar empezó a trabajar. En 1881, acuciado por las deudas y con graves problemas familiares, decidió emigrar a Estados Unidos con su hijo Rafael, que por aquel entonces tenía 8 años. ¿Cómo un inmigrante español que apenas hablaba inglés y que desembarcó con 40 dólares en el bolsillo pudo conquistar la Gran Manzana? Guastavino tuvo una idea genial: adaptar al otro lado del Atlántico el sistema de la tradicional bóveda catalana, hecha de ladrillo y cemento. Llegó en el momento justo ya que Estados Unidos, traumatizado por el incendio que arrasó Chicago en 1971, buscaba un tipo de construcción a prueba de fuego. Y Guastavino sabía que la bóveda catalana, utilizada en los países mediterráneos desde hace siglos, no solo resistía a las llamas, sino que además resultaba muy decorativa.
Dos años después de su llegada a Nueva York el valenciano fundó su propia compañía, la Guastavino Fireproof Construction Company, que levantó cientos de edificios en numerosas ciudades de Estados Unidos. Su huella puede verse, por ejemplo, en la Biblioteca Pública de Boston y en la sede la Corte Suprema de Estados Unidos en Washington. Tal fue su fama, que no es de extrañar que tras su muerte el 3 de febrero de 1908 el New York Timesescribiera en su obituario: “Ha fallecido el arquitecto de Nueva York”.
La exposición Palacios para el pueblo. Guastavino y los fabulosos espacios públicos de América, del 26 de marzo al 7 de septiembre en el Museo de la Ciudad de Nueva York.
Más información. www.mcny.org

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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