Deco

Colgada sobre el mar

Juego de volúmenes. La edificación es obra del estudio Original Vision, cuyos arquitectos aprovecharon la ladera descendente hacia el mar para ir creando pisos que se entrecruzan. Además, apostaron por la integración de la naturaleza circundante en todos los espacios.
La espectacular Villa Amanzi se levanta a orillas del Índico en la mejor zona de Phuket, Tailandia. Está literalmente cosida a la ladera que cae al mar. Dispone de 800 metros cuadrados y los exclusivos servicios de un hotel de lujo vecino.
Por Txema Ybarra
Al borde del Índico. La casa, propiedad de una pareja residente en Hong Kong, tiene acceso directo al mar.

Al borde del Índico. La casa, propiedad de una pareja residente en Hong Kong, tiene acceso directo al mar.
En el vasto piélago de información en el que se ha convertido Internet, cada vez se demanda más la figura del curator, la persona que escoge por ti. Esta es la labor del alemán Chris Laugsch en asunto tan vital como el de las vacaciones. En su sugerente portal Welcome Beyond reúne una cuidadísima selección de villas turísticas, con joyas como una casa flotante en Berlín de formas contemporáneas, un palacio italiano excavado en la montaña o un majestuoso eco-lodge en Costa Rica.
Navegar por sus páginas, como él mismo indica, invita a perderse, porque en todas sus propuestas hay algo que despierta la imaginación. «Reconozco que nuestro criterio es subjetivo. Buscamos lugares con alma, donde importan los detalles». Para eso no hay algoritmo que valga.
Una de sus ofertas, donde sin duda todo encaja, es Villa Amanzi, una vivienda colgada de los riscos de Cape Sol, el barrio más exclusivo de la isla de Phuket (Tailandia), también conocido como la Milla de los Millonarios. «Las fotos hablan por sí solas; no hace falta explicación. La arquitectura es espectacular, por la manera en que está integrada en la roca y se asoma el océano», asegura Laugsch.
Se alquila desde 1.700 euros la noche (10.200 euros la semana), dando alojamiento hasta a 12 personas. «La casa pertenece a un matrimonio residente en Hong Kong. Ella es de Nueva Zelanda y él, de Sudáfrica, y vienen aquí a pasar las vacaciones con sus dos hijos. El resto del año le sacan rentabilidad dejando que otros disfruten de su maravillosa piscina».
Esa lámina de agua sobrevolando el mar enseguida recuerda a la casa de la cascada de Frank Lloyd Wright. Una influencia de la que se sienten orgullosos los arquitectos, el estudio Original Vision, con diversas residencias de lujo diseñadas en Tailandia y Hong Kong. La meta de este proyecto era hacer justicia al paisaje, así que la vivienda, de 800 metros cuadrados, se abre a la vegetación tropical y se apoya desde todos los ángulos posibles en el agreste barranco, al que literalmente se cose con vigas y hormigón. Perfecto equilibrio de solidez y ligereza.
Con todas las comodidades. Los clientes alojados se despiertan con magníficas vistas a través de los grandes ventanales que horadan la fachada. La villa está gestionada por el vecino Paresa Resort, de cuyo spa pueden disfrutar los huéspedes, así como beneficiarse de servicios tales como el traslado al aeropuerto o cena a domicilio.
De entrada, se accede al salón, el comedor y, más allá, a la piscina y la zona de barbacoa, todo ello conectado por cristaleras que corren transversales por la fachada y hacen que no quede claro qué está dentro y qué fuera, amén de dejar entrar la brisa marina. Encima se sitúa el ala con los dormitorios principales, que nace en la roca, y debajo se esconden el spa, una zona de juegos y otras dos habitaciones. Parte del fondo de la piscina es transparente, con lo que se ve nadando a los moradores desde el lounge situado debajo.
Unas escalerillas bajan hasta la orilla. No hay arena, pero para bañarse es un lugar idílico. De noviembre a marzo, el mar está como un plato y se convierte en una suerte de pecera que hace las delicias de los aficionados al submarinismo; no hace falta nada más que un tubo y unas gafas para disfrutar del animado fondo. A principios de otoño es el único momento del año en el que llueve, fechas por tanto a evitar.
Junto a las bondades naturales y arquitectónicas, la villa brinda las ventajas de estar gestionada por un hotel vecino, el Paresa Resort. «Los clientes tienen completo acceso a sus instalaciones, incluido el spa, y cuentan con el servicio de traslado al aeropuerto en coches SUV. Se puede llamar para que envíen la cena o cualquier otro antojo», apunta Laugsch, quien también destaca como extra la cercanía al pueblo de Kamala. «Es el gran secreto de Phuket. Tiene una preciosa playa y pequeños restaurantes junto a la misma. No hay grandes hoteles en los alrededores, y eso hace que no esté masificado. Es una zona más residencial que turística, de la que no se habla mucho y te inunda de paz según llegas».
Más información: Las villas turísticas del curator Chris Laugsch, en welcomebeyond.com
http://fueradeserie.expansion.com/2014/01/28/arquitectura/1390899581.html

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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