Moda

Los sastres del traje perfecto

Interior de la sastrería Cifonelli, situada en el corazón de la capital de la moda, París.


Los sastres del traje perfecto


Fundada en 1926 en un pequeño local de París, la sastrería Cifonelli se ha convertido desde entonces en una firma de referencia para las más ilustres personalidades. Inventora de un corte de chaqueta único, cada año salen de su taller unos 900 conjuntos elaborados artesanalmente y que sintetizan las tradiciones inglesa, francesa e italiana. Sus precios pueden ir desde los 1.800 € hasta los 10.000 €.
«¿Cómo dar mayor comodidad y amplitud de movimiento a una chaqueta?«, se preguntó un día Arturo Cifonelli, sastre italiano afincado en París desde 1926. Fue el principio de lo que hoy se conoce como el ‘hombro Cifonelli’, un corte especial con la sisa muy alta y un hombro planchado en caliente hacia delante. «En contra de lo que pudiera pensarse, una chaqueta ancha resta movilidad, mientras que un corte ajustado en los hombros aporta mayor flexibilidad y libertad de movimiento», explica Lorenzo (París, 3 de julio de 1969), hoy al frente de la sastrería parisina fundada por su abuelo paterno.
Es un corte que sigue vigente porque, según este sastre, «cada generación de la familia lo ha ido perfeccionando, añadiendo movilidad y refinamiento«. La fama del hombro de esta firma es tal que Karl Lagerfeld llegó a afirmar que es capaz de distinguir una de sus chaquetas a 20 m de distancia.
Massimo (izquierda) y Lorenzo son los dos Cifonelli que hoy llevan las riendas del negocio.
Massimo (izquierda) y Lorenzo son los dos Cifonelli que hoy llevan las riendas del negocio.
El origen de esta casa de moda masculina se remonta a 1880, cuando Giuseppe, bisabuelo de Lorenzo, abrió en Roma un taller especializado en trajes al más puro estilo italiano. En 1910, su hijo Arturo se marchó a Londres para estudiar corte y confección. «Al cabo de varios años, regresó a Roma, pero deseaba abrirse al mundo, y como en aquella época París era la capital de la moda, instaló una tienda en el mismo local en el que estamos ahora», dice Lorenzo en su taller y showroom de la calle Marbeuf. Fue entonces cuando realizó diversos esmóquines para dos mujeres ilustres a quienes les gustaba vestir como hombres: Josephine Baker y Marlene Dietrich.
Estrellas. En 1972, Adriano, hijo de Arturo y padre de Lorenzo, tomó las riendas del negocio familiar. Empezaron a llegar clientes famosos como Marcello Mastroianni y François Mitterrand, ambos conocidos por su porte y elegancia. A principios del siglo XXI, Lorenzo y su primo Massimo, dos años más joven que él, asumieron la dirección.
Para ellos, la firma engloba los estilos de los diferentes países que han influido en su historia. «El efecto italiano se ve sobre todo en la flexibilidad y la búsqueda de la ligereza. Mi abuelo se formó en Londres y nuestro hombro proviene de la tradición inglesa. En cambio, la minuciosidad del trabajo artesanal francés se refleja en la calidad de la costura y el acabado«, explica Lorenzo.
Se definen como Â«una pequeña sastrería artesanal con cierto prestigio internacional» que huye de la ostentación. «Nuestras prendas sólo llevan una pequeña etiqueta con el nombre de la marca en el bolsillo interior de la chaqueta», añade con modestia este franco-italiano.
Traje Rubirosa de Cifonelli.

Poco ha cambiado desde 1926. «Todas nuestras prendas se realizan en el taller parisino, donde trabajan unas 40 personas, pero hemos introducido algunas notas de modernidad. Nuestros trajes son más flexibles que antes, y las telas que utilizamos son cada vez más ligeras», dice Lorenzo. Lo que no significa que sean menos resistentes, sino solamente que pesan menos. La oferta de tejidos alcanza las 8.000 referencias, que van desde la franela hasta la lana, pasando por paño, lino y cashmere, en todos los colores y dibujos imaginables. «Si el cliente no encuentra la tela que desea, se la encargamos especialmente«, recalca.
La elaboración de un traje exige tres entrevistas personales. La primera está consagrada no sólo a la selección de telas y cortes, sino también al conocimiento de las costumbres del futuro propietario. «Le pregunto, por ejemplo, si le gusta llevar cosas en los bolsillos, si suele conducir con la chaqueta puesta, si prefiere la ropa ajustada«, dice Lorenzo. La atención al cliente es uno de los aspectos fundamentales de Cifonelli. «Massimo y yo somos complementarios en eso, lo que nos permite discernir mejor lo que cada uno desea. Nuestro oficio es entender su estilo de vida, sus deseos y sus necesidades«. Durante las dos siguientes citas, se realizan las pruebas y los ajustes necesarios en las prendas.
Si se da el caso de que alguien no puede acudir a la sastrería parisina, Lorenzo y Massimo se desplazan adonde sea necesario. «Una vez al mes, vamos a Nueva York, Londres y Ginebra. Y dos veces al año, viajo a Tokio, pero no sólo tenemos compradores en estas ciudades. En Madrid, sin ir más lejos, viven algunos de nuestros habituales. En Nueva York, ciudad a la que me desplazo regularmente desde hace más de 20 años, tenemos a nuestra disposición una suite especial en The Mark Hotel que cuenta con muchos espejos grandes. Allí damos cita a nuestros clientes neoyorquinos, pero si prefieren vamos a su domicilio o a sus oficinas«.
Encargos. Los trajes a medida de dos piezas cuestan unos 5.500 €, mientras que las chaquetas rondan los 4.200 €. Luego, todo depende del material y de la dificultad de cada una. «Hay casos en que un modelo puede alcanzar los 10.000 € pero se trata de peticiones complicadas, con telas muy caras». En cuestión de encargos a medida, casi no hay límites. Â«Una vez hicimos un traje para un niño de 5 años. Su padre quería que llevara uno absolutamente idéntico al suyo en una ocasión especial. Hace tiempo, para el cumpleaños de un famoso chef francés, nos encargaron un delantal estilo esmoquin«, recuerda el sastre.
Además, para bolsillos menos pudientes o clientes con prisas, Cifonelli propone trajes de semi-medida, a partir de 2.500 €, y cuenta con una gama de prêt-à-porter, cuyos modelos rondan los 1.800 €.
Contrariamente a lo que pudiera pensarse, no es un lugar para señores mayores aferrados al pasado. «Nuestra clientela evoluciona, se globaliza y rejuvenece. Cada vez hay más hombres que se interesan por el trabajo artesanal y desean descubrir su autenticidad. Hoy en día hablamos de ‘costura contemporánea’, un concepto que refleja nuestra visión de la sastrería. Creamos regularmente prototipos de chaquetas atípicas y originales, como nuestro modelo Qilian, realizado en lana de yak procedente del Tíbet. O la chaqueta Sinclair, en tela jersey japonesa», explica.
A su manera, Cifonelli también se va adaptando a las nuevas tecnologías. «Hace unos años vino a verme un periodista japonés que viajaba mucho. Se pasaba horas esperando en los aeropuertos. Además, le gustaba llevar cosas encima y siempre tenía calor y frío al mismo tiempo. Entonces, diseñé una chaqueta con muchísimos bolsillos de tamaños diferentes donde podía llevar el móvil, el pasaporte, el iPod y la BlackBerry«, dice Lorenzo. Precisamente, esta chaqueta inspiró varios modelos que luego han tenido mucho éxito.
Para este sastre, «cada encargo es único, y lo más difícil del oficio es sentirse satisfecho con el trabajo, cosa que sólo me sucede cuando al cabo de varias semanas alguien vuelve para decirme que le encanta el modelo que le hemos confeccionado. Soy consciente de que el traje perfecto no existe, pero sigo intentando hacerlo«, concluye.
Los entresijos del taller. Unos 900 conjuntos salen al año del taller de Cifonelli, vestidos por los más famosos personajes. «Una de las grandes dificultades de este oficio es encontrar personal joven cualificado para un relevo generacional. Se tardan unos 10 años en formar a un buen sastre y resulta difícil convencer a los aprendices de que este trabajo no está en decadencia, sino que se va adaptando», dice el responsable de la firma.
Un traje de chaqueta requiere 70 horas de trabajo, lo que supone una espera media de tres meses. «Necesita habilidad y paciencia. El secreto reside un 50% en el corte y un 50% en la realización. Si una de las dos falla, el resultado no será impecable«.
Más info: www.cifonelli.com 31, Rue Marbeuf, París.

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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