Moda

El regreso de los años 20

Carey Mulligan, en ‘Gatsby’, complementos de Accessorize y Uterqüe y la actriz Louise Brooks, en 1925

  • Aumenta el tamaño del textoCuenta Miuccia Prada que, mientras trabajaba en los vestidos para‘El gran Gatsby’ -bajo las estrictas pautas de la diseñadora de vestuario Catherine Martin, la esposa de Baz Luhrmann- se dio cuenta de cómo muchas de las prendas que ha creado en colecciones de Prada o Miu Miu tenían un sabor muy años 20. Los diseños de Miuccia para la película (que este miércoles abre la sección oficial de Cannes) pueden verse estos días en el espacio que Rem Koolhaas diseñó para Prada en el Soho. Como sucede en esta espectacular tienda neoyorquina, en muchas propuestas actuales pueden palparse aún influencias de aquellos ‘locos 20’, tal vez el periodo más revolucionario en la historia de la moda. [VEA MÁS FOTOS]‘La moda tiene que ser la expresión de un lugar y momento determinados’Se ha dicho que después de toda guerra sobreviene un cambio total en el aspecto de las mujeres. La Revolución francesa aportó las túnicas griegas; la Segunda Guerra Mundial trajo el ‘New Look’ y la de 1914 dio paso a una completa revolución en el concepto de la femineidad«, escribía el fotógrafo Cecil Beaton en ‘El espejo de la moda’.
Diseño de Miu Miu para el filme.

Diseño de Miu Miu para el filme.
En la década de los 20, las siluetas se volvieron rectas (línea ‘barril’) y andróginas (muchas mujeres recurrían a los ‘corsés alisadores’ para disimular el busto), el pelo se cortó a lo ‘garçonne’ y se cubrió con sombreros campana, la cintura desapareció (muchos trajes llevaban el corte a la altura de las caderas) y las faldas alcanzaron cortos ‘escandalosos’. La forma sencilla del vestido, eso sí, se compensaba con ostentosa bisutería, tejidos vaporosos, bordados de perlas falsas y lentejuelas, flecos de seda o boas y abanicos de plumas.
Para Beaton, aquella revolución «con sus líneas planas y rectas y su aplastamiento de pechos y siluetas guarda una relación, que excede lo meramente superficial, con el cubismo en el arte y el mundo tubular de Fernand Léger».
Nunca la moda estuvo tan relacionada con el arte, los diseñadores tan vinculados a los artistas, como en la década del Art Decó y las vanguardias de entreguerras. «La ‘mujer-crisis’ esbelta y delgada del Art Decó» -tal y como la denomina Umberto Eco en su ‘Historia de la belleza’- casa a la perfección con la belleza funcional de los objetos ‘decó’, reconciliación entre arte e industria.

El momento de Chanel

Las jóvenes de los 20 miraban a ‘La Garçonne’ que describía Victor Margueritte en su novela homónima (censurada, por cierto, al considerar que la vida libre de su protagonista incitaba a la prostitución) y a Coco Chanel, aquella diseñadora de orígenes humildes que echó mano del punto y las prendas masculinas. «Fue ella la que hizo que toda mujer pareciera una cosa distinta completamente de la del pasado», diría Beaton. «Fui la primera en vivir con mi época», aseguraba la propia diseñadora en ‘El aire de Chanel’.
Una escena de 'El gran Gatsby'.

Una escena de ‘El gran Gatsby’.
Tal y como confesaba Mademoiselle a su amigo Paul Morand, «la moda tiene que ser la expresión de un lugar y momento determinados«. Y aquella no sólo era la época de felicidad de posguerra y las fiestas despreocupadas retratada por Francis Scott Fitzgerald en ‘El Gran Gatsby’, sino también un periodo de nuevas libertades para la mujer, que durante la Gran Guerra se había incorporado al mundo del trabajo.
La máxima ilustración en moda de esta nueva libertad fue la falda corta (dejaba al descubierto la pantorrilla), que apareció en 1925, para disgusto de autoridades y religiosos. El arzobispo de Nápoles llegó a asegurar que un terremoto en Campania se debía a la ira de Dios por aquella moda procaz, mientras en varios estados de EEUU intentaron prohibirlas. Fue en vano: dos años después el dobladillo volvió a subir un poco más descubriendo las rodillas.
Tras aquel mínimo histórico, las faldas comenzaron a recuperar sus largos de antaño y los alegres 20 empezaron a desaparecer. James Laver en su ‘Breve historia del traje y la moda’ lo explica así: «A medida que la década iba llegando a su fin, las faldas de repente empezaron a alargarse de nuevo y la cintura volvió a su lugar normal. Era una moda que parecía querer decir: se acabó la fiesta;los brillos y alegrías efímeras han muerto«. Después, vendría el crack del 29 y la llegada de Hitler al poder.

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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