COMPORTA, EL PARAÍSO PORTUGUÉS

 No es California, ni el Caribe, ni siquiera la soleada costa de Andalucía, pero las playas del litoral alentejano, en Portugal, son un destino turístico diez para aquel que quiere dejar el país sin moverse de la Península y refugiarse en un paraíso en el que la naturaleza y el hombre conviven en perfecta armonía.
   Situada a una hora en coche hacia el sur desde Lisboa, Comporta es una zona donde los interminables arenales comparten espacio con los verdes arrozales, las tradicionales sardinas conviven con el cerdo alentejano y donde no se conoce el bullicio del Algarve.
   No sale en las guías de viajes, pero ya hay muchas personas que saben que la zona del arenal de Carvalhal es el lugar perfecto para descansar tras hacer turismo por el Alentejo interior, que cuenta con ciudades-museo como Évora, cuyo centro histórico es Patrimonio de la Humanidad desde 1986.
   Y es que en las kilométricas playas situadas al sur de Tróia se puede practicar surf, disfrutar de un buen mojito bajo una sombrilla de brezo, desafiar al agua helada del océano Atlántico y montar a caballo.
   Por todo esto, el litoral alentejano, salpicado de pequeñas aldeas y cabañas de pescadores, se ha convertido en el destino de vacaciones perfecto para aquellos que quieren disfrutar del sol y el mar, pero huyen de los grandes complejos hoteleros y de los paseos marítimos plagados de turistas.

VIDA ‘ECO’.

   En la zona de Comporta proliferan los hoteles ‘eco’, que tratan de aunar la comodidad y la naturaleza. Éste es el caso de Casas Na Areia, unas cabañas chic con suelo de arena, o el complejo Brejo da Amada, compuesto por una casa grande y pequeñas cabañas unifamiliares integradas en la naturaleza.
   Y por el día, el plan es claro: disfrutar de las kilométricas playas. Praia do Pego, con aparcamiento a la entrada, es una bella y fácil opción para los que duerman en alguno de los hoteles de la zona. Allí se puede disfrutar del sol, pero también de la buena comida, ya que el Restaurante Sal pone el punto gourmet a la jornada de relax.
   En la cercana playa de Comporta también se puede aparcar fácilmente, comer un buen plato de la zona en el Comporta café o en el conocido Museu do Arroz, situado en los arrozales de la localidad y ver atardecer tomando una cerveza fresquita.
   Pero si lo tuyo son las compras, las aldeas escondidas entre los campos de arroz esconden tiendas llenas de caprichos como Lavanda o A loja do Museu do Arroz, en Comporta; o Loja da Cá, en Carvalhal.

SURF EN VILA NOVA DE MILFONTES.

   El litoral alentejano no se limita sólo a Comporta, ya que dirección Sagres hay varios puntos que los más surferos no deben dejar de lado en un viaje de relax por la costa portuguesa.
   Uno de los pueblos más conocidos es Vila Nova de Milfontes, una población rodeada de calas para surfear y que incluso cuenta con una playa en la que se fusionan  agua dulce y salada, al encontrarse en el estuario del río Mira.
   Paseando entre sus callejuelas, hay numerosos restaurantes para hacer un receso, pero nada como ir a Tasca do Celso, una de las tabernas con más carisma de la ciudad, y luego a tomar algo al Bar Azul.
   A escasos kilómetros se encuentra Porto Covo, otra localidad costera de casas blanquiazules y suelo empedrado, que dicen que fue refugio de piratas hace muchos años.

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