Semana Santa. Piensa en un Destino ¡Mágico!

¿Por qué no aprovechar las vacaciones para hacer una visita a alguno de los lugares más mágicos del mundo? Ermitas, iglesias y catedrales, erigidas bajo los principios de una geometría sagrada, pueden ser enclaves de poder y transformación espiritual. Hay construcciones capaces de transformarnos cuando entramos en ellas. La clave está en la energía del lugar donde se alzan.
Desde el comienzo de los tiempos el hombre ha elegido lugares de una fuerza especial, intangible pero perceptible y mágica, para construir monumentos de carácter espiritual y sagrado. En su origen eran santuarios dedicados a la Madre Tierra y a sus energías ocultas, por eso se construían sobre grutas naturales formadas en la piedra o en lugares donde poder medir los equinoccios y otros acontecimientos siderales. Debía hacerse en sitios donde la existencia de cuevas, ríos, fuentes o accidentes del paisaje aseguraran la presencia de fuerzas sobrenaturales y, antes de iniciar la construcción solía sacrificarse un animal para que los augures consultaran su hígado (si estaba sano se procedía a erigir el templo). Por norma general, los lugares estaban tan bien escogidos que sobre el monumento inicial se han ido levantando o a lo largo de los siglos nuevas construcciones sagradas.
-Hal-Saflieni, en Malta. En medio de una red de veinte cavernas naturales y artificiales, existe un santuario funerario que data del 3500 a.C. En una de las galerías existe un pequeño nicho ovalado que produce una fuerte resonancia cuando se habla en voz baja. Se dice que se utilizaba para la incubación de sueños, es decir, para obtener mensajes oníricos de los dioses.

-Epidauro, en Grecia. Templo-santuario en honor al dios Esculapio, padre de la medicina, a donde iban y aún hoy van, los peregrinos para purificarse y pedir sueños curativos.

-Delfos, en Grecia. A los pies del monte Parnaso y dominando el valle del río Plisto, es uno de los oráculos más impresionantes del mundo griego. Considerado en su tiempo como ombligo del mundo, su esplendor en torno a los años 700 y 200 a.C. se debió a una sacerdotisa llamada Pitia, que entraba en trance y comunicaba con el dios Apolo dando respuestas que los sacerdotes transmitían. Alejandro Magno acudió allí y recibió la siguiente respuesta: “hijo mío, nadie se te resistirá”.

-Cumas, en Italia. A 20 km de Nápoles se halla un paraje mágico donde se situaba la cueva de la Sibila, responsable de uno de los más famosos oráculos de la Antigüedad. Según Virgilio, poeta romano, el dios Apolo ofreció a esta sacerdotisa lo que deseara si accedía a ser su amante. Ella pidió tantos años de vida como granos hubiera en un puñado de tierra, que resultaron ser mil, pero olvidó reclamar la juventud eterna, de modo que fue envejeciendo mientras deseaba morir cada día.

A la cueva de la Sibila se accede por una galería de casi dos metros, flanqueada por otras galerías laterales que producen un efecto singular de iluminación. Al final hay un vestíbulo con bancos de piedra donde aguardaban los consultantes y una cámara abovedada en la que se suponía que la sibila emitía sus oráculos.

-Sternsteine, en Alemania. El bosque de Teutoburgo, a 80 km de Hannover, es lugar de peregrinación desde época prehistórica y está plagado de megalitos, ermitas, mojones e iglesias. Excavada en la roca y próxima a la cima de uno de los pilares se halla una capilla, legado de los monjes y ermitaños del medievo que utilizaron el recinto para orar y retirarse. Sólo puede accederse a ella por escalones tallados en la roca y atravesando un precario puente. Carece de techo y en su extremo oriental existe un nicho con un insólito altar de arquitectura eclesiástica. En la pared paralela hay un nicho desde el cual se puede mirar a través de la ventana y contemplar la salida del Sol en el solsticio de verano, así como el punto más septentrional de salida de la Luna.

El legado de los maestros constructores
Guardaban celosamente los secretos del arte de erigir templos y pertenecían a gremios cerrados y casi secretos (sobre cuyo origen existen muchas leyendas) que les permitían salvaguardar su saber y enseñárselo sólo a quienes querían. En Roma, por ejemplo, se les llamaba collegia fabrorun, y se dice que habían aprendido su arte de los etruscos y también de los discípulos de Pitágoras, expertos en geometría y matemáticas. Su saber sobre dónde ubicar y cómo orientar los templos, o qué tipo de planta dar a la estructura, pasaba de padres a hijos -de generación en generación- o de maestros a aprendices. Con el fin del Imperio Romano, estos collegia fabrorun dejaron de existir, pero la cultura gremial no desapareció y acabó por resurgir con los albañiles y canteros medievales, que se regían por rigurosas normas: “Ningún trabajador ni maestro, ni jornalero enseñará a nadie, se llame como se llame, que no sea miembro de nuestro oficio y que nunca haya hecho trabajos de albañil como extraer el alzado de la planta de un edificio”.
Gracias a estos gremios, la construcción de templos y ermitas sufrió un espectacular auge a partir del siglo XII, y más con el apoyo, el dinero y el saber (supuestamente secreto) de la recientemente creada Orden del Temple. El origen de esta orden se remonta al año 1118, cuando san Bernardo de Claraval, fundador de la orden cisterciense, instó a nueve caballeros nobles de Francia a partir en busca del Santa Sanctorum del templo de Salomón, donde se creía estaba enterrada el Arca de la Alianza. Diez años más tarde, estos caballeros templarios regresaron tan misteriosamente como habían partido pero, desde ese momento, la arquitectura gótica comenzó a florecer. Numerosas teorías dicen que los templarios habían hallado el Arca en Tierra Santa y descifrado algunos misterios bíblicos, entre ellos la ley divina que rige números, pesos y medidas, y la geometría sagrada, que convertía a los templos en lugares que propiciaban la comunión con la divinidad, en pilares espirituales en la tierra.
Tal hipótesis explicaría el hecho de que buen número de ermitas templarias tengan algunas señas de identidad como la planta octogonal -imitación de la del templo de la Cúpula de la Roca en Jerusalén-, y techos en los que abundan triángulos con cruces templarias, así como gran profusión en fachadas, capiteles y arquivoltas de fauna, flora, caras con ojos abiertos y cerrados, o cabezas misteriosas. Se trata de símbolos que aluden a un saber arcano procedente de Egipto o de la cultura islámica extendida en Tierra Santa, y que explican al iniciado que ese edificio está “sellado” es decir, construido según los principios de un arte sagrado sólo accesible a los iniciados. Gracias a esas reglas misteriosas cifradas en un código secreto, estos templos se transforman en un lugar de poder espiritual aquí en la Tierra que podría liberarnos del sufrimiento y llevarnos a comunicar con la esencia divina que todos llevamos dentro.

En España:
Navarra.

-Nuestra Señora de Eunate (s. XII). Un faro en la oscuridad.

Situado a 3 km de Puente la Reina, en el Camino de Santiago, se levanta este singular templo de planta octogonal irregular, rodeado por una galería porticada. Aislado, y en mitad del campo, está erigido en un lugar en el que confluyen intensas corrientes energéticas y en su interior se disfruta de una sensación de paz inigualable, muy beneficiosa para la meditación y conexión con la divinidad.
Hay controversia sobre si fue o no construida por los templarios, aunque su planta octogonal, reminiscencia de la Cúpula de la Roca en Jerusalén, y seña de identidad de esta Orden, parece confirmarlo. También apuntan a ello dos rostros con barbas en espiral que hay en los capiteles de las columnas de la puerta noreste y cuyas caras recuerdan las de los dos caballeros que cabalgan en la misma montura en el sello de la Orden. Además, si se les da la vuelta, estos rostros se convierten en machos cabríos, referencia velada a Baphomet, dios pagano adorado por los templarios. En la arquivolta de esta misma puerta hay animales fantásticos, y una figura femenina (el alma) en la que se enrosca una serpiente, símbolo de la regeneración mística que obtiene quien equilibra su dualidad o sus dos naturalezas: física y espiritual. Además, en el interior, los triángulos y óculos del techo forman al cruzarse la cruz patada o templaria. Al parecer, la función de esta iglesia era dar sepultura a los peregrinos que fallecían durante el Camino de Santiago y a miembros de la propia orden templaria. Se cree que la torre del lado sur estaba iluminada, de modo que se convertía por la noche en un faro para los viajeros o en una “linterna de muertos”, ya que lucía en memoria de éstos, mientras que la galería porticada se utilizaba para danzas místicas realizadas por los fieles antes de acercarse al templo. O simplemente para rituales de circunvalación similares a los que se practican en la Meca alrededor de la Kaaba, o en Jerusalén alrededor de la Cúpula de la Roca, cuyo fin es el éxtasis y el acercamiento a Dios.

-Iglesia del Santo Sepulcro (s. XII). Jerusalén en España.
Integrada en el casco urbano de Torres del Río, a 50 km de Eunate, estamos ante una de las construcciones con más atractivo del Camino de Santiago. Diseñada a semejanza del Santo Sepulcro de Jerusalén por los Templarios -un documento de 1215 le atribuye su propiedad-, tiene planta octogonal, tres cuerpos de igual altura y arcos de medio punto decorados con figuras variadas en las ventanas. Se completa con una torre también octogonal a modo de campanario, que hace al visitante elevar su mirada hacia lo alto para quedar atrapado ante la belleza y la complejidad de la bóveda, de clara influencia islámica, y que recuerda a la mezquita de Córdoba o a la del Cristo de la Luz en Toledo.
La construcción, como Santa María de Eunate, parece tener una función funeraria, ya que se sabe que en el centro de su torre, situada en el lado oriental, una linterna alumbraba durante la noche en recuerdo de los fallecidos. Aunque no se descarta que fuera utilizada para ritos de iniciación y elevación espiritual.

Asturias.

-Ermita de San Juan de Priorio. El saber egipcio.

Situada a unos ocho kilómetros de Oviedo, esta ermita posee el único tímpano labrado que se conserva en todo el Principado. Y, tanto su ábside como las capillas añadidas a ambos lados, han sido decoradas con una serie de canecillos o aleros plagados de simbología y de una imaginería que tiene muchas referencias al conocimiento arcano procedente del Antiguo Egipto. Entre las figuras cabe mencionar el águila que con las alas extendidas apresa una liebre, y que para los alquimistas representaba la materia aprisionando al alma e impidiéndole evolucionar. Otro animal presente es el mono, imagen que era adorada en el Antiguo Egipto como encarnación del dios Thot, patrón de los eruditos y de los escribas y conductor de almas. También encontramos dos serpientes, símbolo de la regeneración del espíritu, y emblema de los faraones (la llevaban en su tocado como símbolo de poder y sabiduría). La serpiente era guardiana de los tesoros y el saber oculto y, también, símbolo del renacimiento del iniciado, quien cambia de piel como ella.

Soria.

-San Baudelio de Berlanga (s. XI). Fusión mozárabe.

No se sabe a ciencia cierta quién fue el autor de esta iglesia, situada cerca de Casillas de Berlanga, pero está claro que debió de ser un arquitecto o un maestro del románico clásico del siglo XII, de formación claramente islámica o mozárabe.
El templo debe su nombre a san Baudelio, santo del siglo IV, cuyas reliquias se custodiaron en el lugar. La sencillez exterior del edificio engaña, pues, al traspasar su puerta con dos arcos en herradura, nos encontramos en el centro de la nave ante una majestuosa y gruesa columna, semejante a una palmera, de la que arrancan ocho arcos de herradura, a modo de ramas, que sujetan la bóveda. En esta columna se encuentra la clave de las reminiscencias islámicas de su constructor, y es que la palmera es un árbol sagrado en el Corán, pues se dice que la Virgen María dio a luz a Jesús bajo una de ellas.
Las pinturas murales que alberga fueron realizadas con posterioridad y son únicas, aunque en 1922 parte de ellas fueron arrancadas por los propietarios y vendidas.

Segovia.

-Iglesia de la Vera Cruz (s. XII y XIII). Los Caballeros de la Orden de Malta.

Está situada en el barrio de san Marco, en Segovia, fue declarada Monumento Nacional en 1919 y es conocida tradicionalmente como Santo Sepulcro porque en su día albergó una reliquia de la cruz (que hoy está en la Iglesia de Zamarramala). Su planta dodecagonal, con una nave circular, tiene como antecedente directo los baptisterios romanos de los primeros tiempos del Cristianismo. Una arquitectura muy utilizada por diferentes Órdenes Cruzadas. En el segundo piso, cubierto por una cúpula califal, se halla un altar con decoración mudéjar. Es posible que en esta sala los caballeros realizaran vigilias nocturnas antes de ser cruzados. Y es que la construcción de esta iglesia ha sido tradicionalmente atribuida a los Templarios, aunque una lápida frente a la puerta lateral relacione su construcción en 1246 con la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.
Hoy es custodiada y conservada por la Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, y los Caballeros de la Orden de Malta la utilizan en la actualidad para sus actos religiosos.

Y fuera de España…
Portugal. 

-Convento de Cristo, en Tomar (s. XII). Los templarios portugueses.

Fundado en 1162 por el Gran Maestre de la Orden del Temple en Portugal, este convento es uno de los principales monumentos de la arquitectura portuguesa. Los templarios quisieron plasmar su poder en el esplendor con que construyeron la iglesia (en especial la portada principal y las dos ventanas de la fachada occidental) y los claustros. Accediendo al núcleo del monasterio encontramos la Charola, una rotonda llamada el ‘oratorio de los templarios’, como la Rotunda do Santo Sepulcro, de Jerusalén. Los capiteles de las columnas están decorados con basiliscos, arpías, dragones, serpientes y cabezas de hombres y animales.

Jerusalén. 

-La cúpula de la roca. El lugar del fin del mundo.

Se trata de un templo asentado sobre la roca en la que Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac, donde se erigieron sucesivamente el primer templo de Salomón y el de Herodes el Grande y donde, se dice, ocurrió la purificación de María cuando el anciano Simeón cogió al niño Jesús en brazos. Destruido por los romanos en el año 70, los musulmanes, que conquistaron Jerusalén en 
el siglo VII, volvieron a erigirlo y se dice que Mahoma (considerado sucesor de los profetas del Antiguo Testamento y de Jesús) ascendió desde aquí al Paraíso. De ahí que la Cúpula de la roca sea considerada la tercera de las maravillas del Islam (después de las mezquitas de La Meca y Medina).
Los fundamentalistas de las tres religiones principales lo consideran el escenario del fin del mundo. Judíos y cristianos sitúan allí el Armagedón, y los musulmanes creen que aquí se reunirán Jesús y el Mahdi (Mesías) para emprender juntos la destrucción del mal y la conversión de todo el mundo al Islam.

Francia.

-Catedral de Chartres. El rayo de sol.

Oculta muchos misterios, pero uno de los más curiosos es el de la gran losa rectangular colocada (oblicuamente respecto a las demás) en el ala occidental del crucero sur. A mediodía del solsticio de verano, un rayo de sol atraviesa un cristal transparente de la vidriera de san Apolinar, e ilumina exactamente un saliente de la losa. ¿Con qué intención? Es un misterio.

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