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«Letizia quizá salve a los Borbones»

Andrew Morton, rey de los biógrafos de los famosos y confidente de Lady Di, analiza a las mujeres de la Familia Real en su libro: «Ladies of Spain: Sofía, Elena, Cristina y Letizia»

El hombre que con su libro Diana: su verdadera historia (Emecé, 1992) sacudió los cimientos de la monarquía británica, despelleja ahora a los Borbones en Ladies of Spain: Sofía, Elena, Cristina y Letizia; entre el deber y el amor (Ed. Esfera de los Libros, 2013), un relato ameno y distendido que navega por las monarquías europeas entre el análisis político, el bagaje histórico y la anécdota pueril y ñoña. Entre las revelaciones, Andrew Morton aclara -y con ello quiere dar carpetazo al tema- el ronroneo que persiste desde 1988 sobre un affair entre Don Juan Carlos y la princesa Diana durante el verano en el que los príncipes de Gales visitaron Palma de Mallorca. La difunta princesa le contó al periodista británico en una entrevista no publicada hasta ahora que el Rey se mostró afectuoso y sobón con ella. Ella lo encontró un hombre libidinoso. No hubo nada más. Punto final.

Morton, de 59 años, compara la intermitente monarquía española con la vetusta británica para concluir que ni la gracia y la sabiduría de Letizia, Catalina Middleton o sus maridos resolverán el independentismo escocés o catalán, pero que la incorporación de plebeyas a la realeza populariza la institución. Tras anunciar a los británicos que Diana estaba siendo engañada por su marido y Camilla Parker-Bowles, el escritor ha biografiado a Tom Cruise, Madonna, los Beckham o Angelina Jolie en libros autorizados, desautorizados u oficiales. Repantigado en el sofá de su casa del norte de Londres cuenta los entresijos de las damas de España. Morton es, obviamente, un hombre romántico, padre de dos hijas veinteañeras (de su primera mujer), que dedica el volumen a su segunda esposa, Carolyne, una diseñadora de interiores de California. El pasado noviembre, el matrimonio sufrió un grave accidente de circulación en Sudáfrica cuando regresaba de su luna de miel.

P.¿Cuál es la principal diferencia entre la Casa de Borbón y la de Windsor

R.En España la monarquía va asociada a la democracia y al desarrollo económico de un país moderno iniciado en 1975 con la muerte de Franco. Históricamente es como una gabardina que se pone y se quita según convenga. En Gran Bretaña la monarquía es como la lluvia, siempre ha estado ahí, es una presencia constante con su estilo anticuado y distante. Lo curioso es que, pese a todos los escándalos, la clase política española la protege.

P. ¿Cree que los principales partidos representan el pensar de la gente respecto a la monarquía de aquí y de allá?

R. En 1992, las encuestas británicas se pusieron feas para la monarquía, sin embargo la clase política no planteó la abolición. Los partidos representan al pueblo, pero no todo lo del pueblo. Aquí hay mucha gente partidaria de la pena de muerte, en cambio los partidos no quieren ni oír hablar de ello. Siempre hay desconexiones entre la gente y los políticos. En España, con los escándalos, el pueblo ahora es cínico.

P. ¿Cómo surgió el proyecto de hacer este libro, un ojo inglés como el suyo, especializado en la realeza, desmenuzando a los Borbones?

R. Fue una idea inicial de la editorial hace bastante tiempo, tras la llegada de Letizia a la Familia Real española. La propuesta quedó aparcada hasta 2010 y en los últimos años he estado viajando regularmente entre Madrid y Londres. Los escándalos de la cacería del Rey y sus amantes o el caso Undargarin han estallado todos mientras ya estaba en ello, lo cual lo ha hecho más interesante después de vivir el annus horribilis de la monarquía británica. Cuando empecé el libro, la Princesa de Asturias era el personaje malo en el escenario y ahora quizá veamos que se convierte en la salvadora de los Borbones. La nieta de un taxista, la salvadora de la Casa Real.

P. En España, a diferencia de Reino Unido, no nos pasamos el día hablando de clase baja, media o alta, aunque también hay ricos y pobres. ¿Aplica usted el clasismo británico a la sociedad española?

R. La aristocracia española también existe. Y una parte de ella era contraria a que Letizia, por sus orígenes sociales, se casara con el Príncipe Felipe. En el libro está explicado que no la querían, incluso el Rey decía tener el enemigo en casa. Letizia ha tenido una educación de clase media, escuelas públicas y exmarido de izquierdas, más difícil que Catalina Middleton, que asistió a escuelas privadas y no se labró una profesión.

P. ¿A cuántas personas ha entrevistado y cuántas se han negado a hablar con usted?


El libro está editado por La Esfera de los Libros, y compara a la Familia Real española con la de los Windsor.

R. A unas 40 personas. Algunas que pensaba que no hablarían lo han hecho y otras que esperaba que lo hiciesen se han resistido. Del círculo de cazadores del Rey, por ejemplo, no ha hablado nadie. Pero de los que navegan con la Infanta Cristina, todos dicen que es competitiva a muerte.

P. ¿El relato de los anónimos pierde credibilidad?

R. Siempre ha sido así, es un viejo tema entre los que nos dedicamos a este oficio. Muchos quieren hablar, pero no desean ser identificados. Con las familias reales europeas siempre pasa lo mismo: hay un problema de fuentes.

P. Con Diana se encontró que era la princesa la que quería hablar y que usted contase la versión de ella de su vida matrimonial. Y después el príncipe Carlos contraatacó con otro libro y otro periodista de la misma manera…

R. Así y todo, aunque tengas la colaboración del biografiado, nunca se llega a toda la verdad. La de Diana fue autorizada, ¿me dijo ella toda la verdad? Pues no lo sé. Intenté ser honesto con lo que me contó y yo sabía de otras fuentes. Con Ladies of Spain intento entender la Casa de Borbón desde la perspectiva británica y compararla con los Windsor y, de paso, ver también qué está ocurriendo en las otras monarquías europeas.

P. Hay biógrafos, como el historiador Paul Preston, que ha escrito sobre el Rey Juan Carlos, que dicen que no hay que conocer al biografiado porque se pierde objetividad e independencia al conocerlo y entablar relaciones de amistad. ¿Cree que es así?

R. Es un argumento frecuente entre los biógrafos. Yo he escrito biografías de todas clases y creo que nunca llegas a toda la verdad del personaje.

P. ¿Cuando escribía la de Lady Diana era consciente de la bomba que tenía entre las manos?

R. Sí, claro, todo lo que eran rumores, entredichos e insinuaciones, en el libro eran su verdadera historia. Se confirmaba lo que nadie se quería creer.

P. También se dijo que ella lamentó haber colaborado en la publicación de su libro. ¿Es eso verdad?

R. Lo publicó el Sunday Express y después ella se disculpó por la publicación. Tengo su disculpa dirigida a mí y a James Colthurst, que era el intermediario entre la princesa y yo para algunas cosas.

P. De las cuatro ladies of Spain que retrata en su nueva obra, ¿cuál de ellas querría que fuese su amiga?

R. Letizia, porque es periodista y porque, por lo que me han dicho personas que la conocen, es el tipo de mujer con la que podría divertirme. La Princesa de Asturias responde al modelo de presentadora de televisión que yo he conocido; es ambiciosa, se autocontrola y se preocupa por su apariencia, es delgada, espabilada, de memoria corta, no larga, y mundana, muy mundana.

P. A usted le gustan las princesas con glamour. En su libro casi no habla de la seria y trabajadora princesa Ana, que gasta muy poco tiempo delante del espejo o probándose ropa…

R. Hablo de ella en relación con su fracaso matrimonial con el capitán Mark Phillips, que era plebeyo. En la línea sucesoria de la monarquía británica, la princesa Ana no es de los personajes principales; me he centrado en la reina y su marido y en los herederos y sus cónyuges. La princesa Ana se podría comparar a la Infanta Elena.

P. Precisamente, el perfil que hace de la Infanta Elena la lleva del estereotipo de patito feo a dama elegante e independiente. ¿Qué es en realidad?

R. Todos los personajes royal-celebrity son dos en uno: el que aparece de cara al público, que siempre sonríe o se muestra más o menos impecable, y el que está en casa cuando se apagan los focos y se quita los zapatos. Lo que se ve en público es solo una parte del personaje. La reina Isabel no acostumbra a reírse ni a hacer bromas en público, aunque tiene buen sentido del humor. Juan Carlos y Sofía en ese sentido son más ellos mismos, se muestran más como son.

P. El subtítulo de su libro, Entre el amor y el deber, deja claro que el matrimonio de los Reyes de España fue por deber…

R. Hasta ellos era así. La próxima generación es distinta, pero no únicamente en la monarquía española. Fíjate en las ocho europeas y en las dos minis, Mónaco y Liechtenstein.

P. ¿Cómo cree que acabará la imagen de la Infanta Cristina tras el caso Undargarin?

R. Su imagen se está moldeando por lo que le está pasando a su marido. El agua le está subiendo por las piernas. Lo más revelador del caso es que se ha descubierto el tipo de persona que es él. Su novia anterior, con la que convivió varios años, se enteró del compromiso matrimonial por la televisión. Y, al mismo tiempo, se lió con una tercera. Eso lo dice todo. No sé cómo acabará la cosa…

P. Iñaki Undargarin era el chico perfecto…

R. Y juntos formaban la pareja de oro, casi como los Beckham: eran de bronce y quisieron ser de oro… Justamente porque los mistificaron, les otorgaron un ducado y los colocaron en un pedestal, ahora la decepción es mucho mayor.

P. Si los estilos de las familias reales de España y Reino Unido son distintos, ¿cree usted que el sentido de la institución es el mismo?

R. Sí, representan al país o al Estado no solo política y culturalmente, sino también casi espiritualmente. La monarquía representa lo irracional de nuestra sociedad. No hay ninguna razón democrática para que un jefe de Estado se elija por nacimiento. La naturaleza de la monarquía es irracional, pero la sociedad en que vivimos es contradictoria y tiene también algo de irracional. Si los reyes tuvieran alguna utilidad, y lo pongo en condicional, es la de representar los valores del pueblo en política, cultura o moral.

P. La realeza ahora se casa con quien quiere. Si se jubila a la edad reglamentaria, ¿no acabará prescindiendo de los inconvenientes del oficio y manteniendo los privilegios?

R. De la misma manera que Guillermo y Catalina están revitalizando la institución aquí, en España Felipe y Letizia harán lo mismo. Sobre ellos descansa su futuro. La entrada de plebeyos en las casas reales ha provocado dos reacciones: los hay que dicen que han diluido el sentido de la monarquía y otros, que las han acercado al pueblo, popularizado. Las princesas plebeyas han seguido el mismo ritual de, primero, ser perseguidas por los fotógrafos; después, ser aceptadas, y una vez dentro, florecer.

P. Y las hay que han pagado un precio personal. ¿Cree que Erika Ortiz estaría viva si su hermana no se hubiese casado con Don Felipe?

R. No se puede acusar a Letizia de la muerte de su hermana. Erika sufría depresión, se estaba medicando, Letizia la ayudó dejándole el piso y buscándole trabajo, aunque el hecho de que fueran personajes públicos influyó en algo. Los Rocasolano que he entrevistado creen que la publicidad de la Princesa de Asturias fue decisiva en la muerte de su hermana.

P. En el libro compara a la Infanta Elena con María Luisa de Parma y a las hermanas Ortiz, con las Bolena. Pero se salta los escándalos económicos del duque de Rianzares en el siglo XIX, que son los más próximos al caso Undargarin. ¿Es una omisión intencionada?

R. El siglo XIX lo menciono en relación con los cambios producidos en las monarquías en el XX. Toda la estructura dinástica estaba basada en normas y reglas para el matrimonio, el amor y el sexo que han permanecido hasta mediados del siglo XX. Todo eso ha cambiado en Europa y es lo que me interesa a mí.

P. De todas las monarquías europeas que repasa en el libro, España es el único país que la ha restaurado a finales del siglo XX. ¿Es posible una monarquía moderna o, por definición, es una institución del Antiguo Régimen?

R. España es el ejemplo de monarquía de país joven, democrático y progresista. Ahora tiene que aceptar la igualdad de género como aquí en la línea sucesoria. Como país moderno, lleva menos años funcionando que los Rolling Stones en los escenarios.

P. La escritora Hilary Mantel ha criticado de forma irónica a la duquesa de Cambridge diciendo que era princesa prefabricada de sonrisa de plástico. Y el primer ministro, David Cameron, ha salido en defensa de Catalina. ¿No se puede criticar a la realeza sin que se ofenda alguien?

R. Aquí se les critica y se les mortifica, pero la mayoría de ciudadanos los respeta. Ya no los reverencian como antes de 1992, pero todavía los adulan. He leído el artículo de Hilary Mantel y me resulta una escritora muy densa. Obviamente, esa es la percepción que tiene ella de Catalina. No creo que el primer ministro hubiese tenido que intervenir en la opinión de nadie.

P. ¿Qué libro le ha provocado mayores problemas?

R. Grandes problemas no he tenido. Pero la biografía del actor Tom Cruise produjo una reacción virulenta por parte de la secta de la Cienciología. Han colgado un artículo de 17 páginas en Internet en las que me ponen a matar. He hecho algunos enemigos por el camino, pero no más de lo normal.

P. ¿Cuál es su próximo proyecto?

R. Los duques de Windsor y sus conexiones con los nazis.

P. ¿Todavía queda algo por publicar sobre ello?

R. Creo que sí.

P. De paso puede hablar de Federica de Grecia, que también simpatizó con los nazis…

R. ¡Ja, ja, ja!

APOYO: Y CON ÉL LLEGÓ EL ESCÁNDALO
Con Diana: su verdadera historia, la biografía que revelaba al mundo el secreto de la desaparecida Diana de Gales, Morton dio la campanada en 1992, tanto que el libro (genuino best seller traducido a 35 idiomas) modificó para siempre la percepción de la monarquía británica por parte del público. Después llegaría Diana: su nueva vida (Emecé, 1994) y al periodista aún le queda algún as en la manga, que dosifica a conveniencia: en Ladies of Spain cita una entrevista no publicada en la que ella habla de su relación con el Rey Juan Carlos en Mallorca. «Me pareció relevante publicarlo ahora para matar de una vez por todas los rumores sobre un affair que nunca existió o, al menos, ella me dijo que no se produjo. Aunque de Diana ya se ha dicho todo por activa y por pasiva, la verdad y la mentira», dice.

«Ladies of Spain: Sofía, Elena, Cristina y Letizia» está editado por La Esfera de los Libros. 
Más info: www.laesferadeloslibros.com
El libro está editado por La Esfera de los Libros, y compara a la Familia Real española con la de los Windsor.

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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