Salud

La Fórmula de la Felicidad ¡Existe!

Hay tantas definiciones de felicidad como personas, pero los expertos, por fin, han dado con la clave: provoca más dicha dar que recibir.
Alcanzar la felicidad es el objetivo vital de cualquier persona y, según un estudio del Instituto de la felicidad de Coca-Cola, parece que los españoles cumplimos esa finalidad. Al parecer, creemos en la existencia de la felicidad y dos de cada tres reconocemos haber sido felices durante el año pasado a pesar de la crisis. Lo que más felices nos hace es tener trabajo, y luego la salud y la familia o los amigos (especialmente el tiempo de vacaciones juntos).
Así pues, la felicidad es un equilibrio entre salud, dinero y amor, y, curiosamente, cuando el dinero está en primer término somos más infelices que cuando ese puesto lo ocupa el amor. Esa es una de las cosas buenas de la crisis, nos ha hecho encontrar el verdadero objetivo de la felicidad, que no está en acaparar y tener muchas cosas. De hecho, en el II Congreso de la Felicidad que se celebró en abril en Madrid, dirigido por Eduardo Punset y con ponentes de la talla de Luis Rojas Marcos, Juan Luis Arsuaga o el monje budista Mathieu Ricard (el hombre más feliz del mundo), se llegó a la conclusión de que “la felicidad es más si se comparte”.

Las tres claves:

-Vivir sin el concepto “necesito”. En realidad, el ser humano necesita poco para vivir y ser feliz, la dificultad radica en que nuestros miedos e inseguridades nos llevan a no disfrutar de lo que ya tenemos y vivir buscando siempre aquello que nos falta. Lo vemos en otros y la comparación con ellos es lo que va a mermar nuestra satisfacción y a provocarnos infelicidad.

La tendencia a acaparar tiene su origen en la necesidad de compensar las carencias afectivas con cosas. Es el temor que nos paraliza y que acallamos consumiendo. Si perdemos el miedo, nos activamos y pensamos en el futuro de una manera más libre y feliz.

-Tú, antes que yo. Hay un proverbio hindú que reza: “Lo que no se da, se pierde” y eso sirve también para la felicidad porque somos más felices dando que recibiendo y está demostrado que ser transmisor de felicidad da mayor emoción que recibirla. Provoca más dicha dar que recibir. Esa es la coincidencia entre todas las personas que son felices.
-Decidir ser feliz. Como dice la psicóloga Alejandra Vallejo-Nájera, “la felicidad es algo que depende de la propia persona”. Hay un 10% de la vida que viene dado y que no podemos cambiar (familia, país…), pero sí que es posible cambiar el 90% restante. “Tú puedes dirigirlo e incluso provocarlo”. La felicidad es, pues, una cuestión de elección personal y, bien mirado, es muy poco lo que el ser humano necesita para ser feliz.
Las armas para enfrentarse a la realidad.
Cuando hay una pugna entre lo que deseamos y la realidad, siempre gana la realidad. Así que la clave del éxito está en hacer que esa realidad no dé miedo, no dé tristeza, no dé rabia. Podemos educar el pensamiento con cierto distanciamiento emocional. Aunque hay factores genéticos que nos predisponen a la positividad o la negatividad, podemos entrenarnos para ser más positivos. Una de las claves es estar en el presente absoluto. El optimismo, la felicidad, se consiguen con una concepción pausada del tiempo, es decir, con objetivos vitales a largo plazo.

El mayor error.
Es pensar que la felicidad es un estado de juerga, de jolgorio, de algarabía constante cuando, en realidad, es un estado de paz, de armonía 
y de sosiego, en el que las oportunidades y las capacidades confluyen.

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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