LA ESTATUA DE LA LIBERTAD, EL GRAN SÍMBOLO NEOYORQUINO


El pasado 28 de octubre finalizaban los últimos retoques necesarios para que la corona de la Estatua de la Libertad estuviese en condiciones de ser visitada por el público, y desde comienzos de 2013 esto ya es posible. Todo aquel que quiera puede acercarse a ver, en perfectas condiciones, uno de los símbolos más emblemáticos del mundo: la Estatua de la Libertad.

HISTORIA

   La Estatua de la Libertad es, sin duda, el símbolo más famoso de Nueva York. Bajo el lema: La libertad esclarece el mundo, es un monumento de 46 metros de altura (93 si contamos la base) que se encuentra situado en Liberty Island (la isla de la libertad), y para visitarla es necesario ir en Ferry. El muelle se encuentra en Battery Park, al sur de Manhattan.
   Este monumento es un regalo hecho el 4 de julio de 1884, por el pueblo francés al de Norteamérica, en conmemoración a la alianza hecha por las dos naciones durante la Revolución Norteamericana. Fue el historiador francés, Edoard de Laboulaye, quien propuso desde 1865 que su país hiciera un regalo conmemorativo a los Estados Unidos de Norteamérica, en ocasión del primer centenario de la firma de la Declaración de Independencia. Aunque los aliados franceses de ese tiempo protestaron por la iniciativa, el escultor Frederic-Auguste Bartholdi viajó a tierras norteamericanas para entrevistarse con las autoridades.
   Un monumento como el que se proyectaba, tenía un costo demasiado elevado, por lo que se integró una Unión Franco-Americana para reunir fondos. El costo total de la estatua, que fue de un millón de francos fue cubierto en su totalidad por el pueblo francés. Mientras tanto, los norteamericanos aportaron los doscientos cincuenta mil dólares necesarios para el pedestal.
   La idea de que la república francesa hiciera un regalo a los ciudadanos estadounidenses se le ocurrió al escultor Frédéric Auguste Bartholdi una noche de verano de 1865, mientras cenaba en casa de un historiador francés. Seis años más tarde, durante un viaje a Nueva York, Bartholdi, descubrió el perfecto emplazamiento para la estatua: la isla de Bedloe, en la parte alta de la bahía de Nueva York, un lugar visible para todos los barcos que acudieran al puerto.
   La elección del rostro de la estatua dio muchos quebraderos de cabeza a Bartholdi, que finalmente decidió darle las facciones de su madre, una fanática protestante que había vuelto loco a su hijo, literalmente hablando, al prohibirle casarse con la mujer a la que quería: una judía. Otro problema era encontrar los materiales adecuados para construir una estatua que resistiera la intemperie y, a la vez, fuera ligera para transportarla por el mar, y se inspiró en el Coloso de Rodas, que era hueco, revestido en bronce, con láminas finas de cobre.
   En su mano derecha, en posición elevada, la estatua porta una antorcha iluminada; en su mano izquierda, lleva la tablilla de la ley que lleva inscrita con números romanos la fecha del 4 de julio de 1776, mientras que en la cabeza lleva una corona de siete puntas, que representa los siete continentes. Un ascensor lleva a los visitantes desde el pedestal hasta la base de la estatua, y de allí 168 escalones conducen a la corona en cada una de las dos escalinatas. Además, una cadena rota se encuentra a sus pies. La Estatua de la Libertad fue constituida en monumento nacional en 1924 y su mantenimiento está bajo la responsabilidad del National Park Service.
   La figura está hecha de un armazón de cobre de 2.4 milímetros de espesor, y su soporte es una plancha de hierro diseñada por Alexandre-Gustave Eiffel, creador de la Torre Eiffel de París. El proceso de su elaboración requirió a Bartholdi construir un modelo de tres metros, el cual fue aumentado hasta hacer una figura de 11 metros de alto dividida en secciones.
   Cada sección fue posteriormente aumentada también y al final todas ellas fueron colocadas en su sitio en la estructura central. La Estatua de la Libertad mide alrededor de 46 metros de altura y pesa 225 toneladas.
   La estatua tenía que estar alzada sobre un pedestal tan alto como ella, con lo que llegaría a elevarse unos 93 metros sobre el nivel del suelo, pero no se había logrado reunir más que la mitad del dinero necesario para construir el pedestal. El editor Joseph Pulitzer lanzó una campaña animando a que se hicieran donativos para esta causa y publicaba en su popular periódico, el New York World, los nombres de cuantos iban contribuyendo a la obra, con mucho o poco dinero. Finalmente, 121.000 personas aportaron más de 100.000 dólares. La Estatua de la Libertad llevaba 15 meses embalada cuando se concluyó su pedestal. Las piezas se desembalaron y se fueron montando sobre la estructura de Eiffel, de abajo arriba, sin andamiaje externo.
   El 28 de octubre de 1886, la Libertad por fin elevó su antorcha sobre su nuevo hogar. Cien años después el presidente Ronald Reagan dirigió los actos de celebración de su primer centenario

CONSEJOS

   Para evitar las colas, un buen consejo es llegar a Battery Park a primera hora de la mañana, justo cuando se empiezan a vender los tickets. De esta forma se evitan las colas y se tiene la posibilidad de acceder al interior de la estatua, ya que las plazas son limitadas. Si la llegada al monumento se produce a partir de las 10, habrá una hora de cola para coger el barco.
   Por otro lado, conviene reservar con suficiente tiempo y no desaprovechar la oportunidad de visitar Ellis Island, la siguiente parada del ferry después de Liberty Island.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.