Entre Nosotros por Marcela Fittipaldi


La naturaleza de la mente
Un hombre  llevaba muchas horas viajando a pie bajo el implacable sol de la India. Extenuado, se echó a descansar bajo un frondoso árbol. El hombre pensó en lo agradable que sería disponer de una cama. Aquél era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que al punto apareció una confortable cama. El hombre se echó sobre ella. Luego pensó en lo placentero que resultaría que una joven le diera masaje en sus fatigadas piernas. Al momento apareció una bellísima joven que comenzó a procurarle un delicioso masaje. Sintió hambre y pensó en qué grato sería poder degustar una sabrosa comida. En el acto aparecieron ante él los más suculentos manjares. Se sentía muy dichoso. De repente le asaltó un pensamiento: “¡Mira  si ahora un tigre me atacase!” Apareció un tigre y lo devoró.


Cambiante y descontrolada es la naturaleza de la mente. 
Esforcémonos por conocerla y dominarla . 
Así podremos hacer desaparecer el peor de los tigres: el que mora dentro de ella.

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