Entre Nosotros por Marcela Fittipaldi


Somos Capaces

Un millonario promueve una fiesta en una de sus mansiones; en determinado momento pide silencio, la música para, y dice, mirando hacia la piscina donde criaba cocodrilos australianos:

– El que logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos… ¿Alguien se atreve?

Espantados, los invitados permanecen en silencio y el millonario insiste:
– El que se lance a la piscina, logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos y mis aviones… ¿Alguien se atreve?
El silencio impera, y una vez más, ofrece:
– El que se lance a la piscina, logre cruzarla y salir vivo al otro lado, ganará todos mis autos, mis aviones y mis mansiones…
En este momento, alguien salta a la piscina. La escena es impresionante… una lucha intensa, el hombre se defiende como puede, agarra la boca de los cocodrilos con pies y manos, tuerce la cola de los reptiles… DIOS MIO… Mucha violencia y emoción. ¡Parecía una película! Después de algunos minutos de terror y pánico, sale el valiente hombre, con  arañazos, hematomas, casi muerto. El millonario se aproxima, lo felicita y le pregunta:
– ¿Dónde quiere que le entregue los autos?
– Gracias pero no quiero sus autos…
Sorprendido, el millonario pregunta:
-¿Y los aviones? ¿dónde quiere que se los entregue?
– Gracias, pero no quiero sus aviones…
Extrañado por la reacción del hombre, el millonario pregunta:
– ¿Y las mansiones?
– Yo tengo una bella casa, no necesito de las suyas. Puede quedarse con ellas… No quiero nada que sea suyo…
Impresionado, el millonario pregunta:
– Pero si ud. no quiere nada de lo ofrecido, ¿qué quiere entonces?
Y el hombre le respondió muy irritado:
– ¡Encontrar a quien me empujó a la piscina!

Cuántas veces nos preguntamos: ¿seré capaz…? 
La vida nos demuestra que somos capaces de realizar muchas cosas que, a veces, 
ni nosotros mismos imaginamos… 
Sólo necesitamos un empujoncito que en algunos casos es dado por alguien que lo hace con la peor intención y, sin darse cuenta, se vuelve muy útil en nuestras vidas ya que saldremos fortificados.
Y diremos… somo capaces

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