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Emma Stone: «Me esfuerzo por no convertirme en una cínica»

Después de saltar a la fama con Spider-Man y repetir junto a Ryan Gosling en la reciente Gangster Squad, la actriz capitaliza su posición de fuerza en Hollywood. Ahora presta su voz a la cinta de animación prehistórica Los Croods.

Tras su ascenso en tiempo récord en un Hollywood deseoso de rostros desconocidos, ha quedado claro que Emma Stone ha venido para quedarse. Los proyectos se acumulan en su agenda, en la que figuran los nombres de los directores Guillermo del Toro y Cameron Crowe, además de la inminente secuela de Spider-Man, de nuevo junto a su pareja, el actor Andrew Garfield. Justo antes, la actriz de 24 años –fan de los libros de Salinger y del cine en blanco y negro– presta su voz a uno de los personajes de Los Croods, cinta de animación sobre una familia prehistórica enfrentada a las leyes de la evolución, que llegó  a la cartelera Argentina.
La mayoría de los actores dice participar en películas infantiles para satisfacer a sus hijos. ¿Cuál fue su motivación? 
La misma: la he rodado para mis seis hijos [risas]. La verdad es que siempre había querido hacer algo así. Al principio le di a mi personaje una voz muy aguda e infantil: «¡Hola! ¡Genial! ¡Súper!». Luego me di cuenta de que requería un registro más realista y volví a grabar los diálogos. Me gusta Eep, mi papel, es una chica valiente y curiosa, dos rasgos que espero compartir con ella.
¿Sus personajes le sirven para explorar facetas de sí misma?
�Tengo un amigo que dice que los papeles te escogen a ti, y no al revés, y que llegan en el momento en el que más los necesitas. Cuando no consigo uno, me digo que en el fondo no me pertenecía. Sucede lo mismo que con las relaciones. Cuando no terminas con la persona que creíste que sería el amor de tu vida, es porque no tenía que pasar.
Ponga un ejemplo.
�La animadora de la serie Héroes. Fue muy duro que no me dieran el papel. Imaginaba cómo llamaban a Hayden Panettiere para decirle: «Es tuyo, ¡eres la mejor!». Llevaba tres años pasando castings sin ningún éxito y creí que nunca llegaría mi momento. Pero dos semanas después me contrataron para Supersalidos, que fue mi primera película y cambió toda mi vida.
¿Atribuye su éxito a la suerte o al hecho de trabajar duro?
Cuando pienso en ello durante demasiado tiempo se me acaba yendo la cabeza. Sé que no tendré esta suerte para siempre. Ya sabe cómo funciona la carrera de una actriz, que por desgracia no es como la de un hombre. Todo sube y baja, como la marea. Pero mientras me sienta bien conmigo misma y mi entorno, todo irá bien. Podría estar haciendo teatro de variedades en una ciudad de provincias y sería feliz.
¿Quiénes fueron sus ídolos mientras crecía? 
Me encantaban actrices cómicas como Lucille Ball, Gilda Radner o Molly Shannon. Después descubrí el cine de Woody Allen y Hal Ashby y entendí que esas eran mis historias favoritas: las que te hacen reír y llorar a la vez. Me gustan Diane Keaton, Debra Winger o Meryl Streep, porque saben encontrar esa ambivalencia en su trabajo. ¿Conoce aquella escena de El apartamento en la que Shirley MacLaine se mira en un espejo roto y dice: «Me gusta que esté así porque me recuerda cómo me siento»? Los mejores actores cómicos son aquellos en los que logras ver ese espejo roto.
Se ha definido como su peor crítico. 
A veces soy mi peor enemiga, pero estoy intentando cambiar. Es una mierda tener una vocecita en tu cabeza que no deja de decirte cosas malas. Me esfuerzo en no convertirme en una cínica.
¿Hasta qué punto ha cambiado su vida desde Spider-Man, que la convirtió en carne de paparazi?
Vivir en Los Ángeles es algo mucho menos divertido. Pero bueno, en realidad solo me molesta cuando entro en los blogs y leo los comentarios que deja la gente, un error estúpido que he cometido recientemente.
¿Qué relación mantiene con su imagen?
Cuando empecé no le daba ninguna importancia. Ahora soy más dura conmigo misma, tal vez porque me he visto en un cine Imax, donde tu cara cobra las dimensiones de un campo de fútbol americano. Es cruel verse en 3D. Nadie debería pasar por algo así.
Pues en cuestión de moda permanentemente se elogia su buen gusto. 
En realidad, es mi estilista la que tiene buen gusto. Aunque a base de ver decenas de vestidos he ido aprendiendo lo que me gusta y lo que no. Dicho esto, nunca sería capaz de diseñar una colección. ¿Que qué llevo ahora? Un vestido de Gucci, diseñado por el mismísimo señor Gucci [risas]. No, lo digo en broma. De hecho, ¿quién diseña para Gucci?

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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