Moda

El embrujo de oriente

Diseños de Emilio Pucci, Zara y Prada

  • La moda ha reflejado la fascinación de Occidente por culturas lejanas
  • Esta temporada, muchos diseñadores vuelven a mirar al Lejano Oriente
  • En 1876, Claude Monet pintó a su esposa Camille vestida con un brillante kimono rojo y rodeada de paipáis. ‘La Japonaise’ -un inmenso lienzo expuesto con gran éxito en la segunda muestra impresionista- era un vivo retrato de la fascinación por oriente que reinaba en los salones parisinos. Para acentuar el contraste Oriente-Occidente, puso a Camille Monet una peluca rubia. Como entonces, los aires de Extremo Oriente vuelven a reinar en los armarios occidentales.
    Aquella pasión decimonónica fue bautizada como japonismo. La llegada del emperador Meiji -en el último tercio del XIX- había abierto el país del sol naciente a occidente y su arte, sus artes decorativas y su moda tuvieron un profundo impacto en los europeos. Los pintores coleccionaban estampas -Monet, quien se hizo construir un jardín japonés en Giverny, llegó a reunir más de 200-, imitaban sus temáticas y composiciones (Van Gogh, Toulouse-Lautrec) o sus motivos florales (como hizo Whistler y otros representantes del movimiento estético).

    ‘El orientalismo no es un retrato del Este de los [países] del Este. Representa un anhelo, una opción y la remota perfección’

    Entonces, los dos principales comerciantes de kimonos -Iida Takashimaya y Mitsukoshi-comenzaron a exportar sus prendas a Europa, convirtiendo las túnicas mandarinas y los kimonos japoneses en abrigos para la ópera o exquisitas batas. Las europeas finiseculares gustaban de llevar abanicos, bolsos y zapatillas japonesas, del mismo modo que durante los siglos XVII y XVIII habían copiado las sedas y motivos chinos o los estampados de Cachemira (origen, por cierto, del famoso Paisley británico).
    En las primeras décadas del XX, con el ‘orientalismo’ –los ballets rusos de Diaghilev desataron una renovada pasión por todas las culturas del continente asiático- fueron los grandes diseñadores de París quienes imitaron las formas del kimono (de las mangas mangas anchas y cuerpos cruzados a sus colas redondeadas), los bordados chinescos o los tejidos y motivos orientales. De Worth -primer diseñador de la alta costura- a Paul Poiret -el revolucionario que liberó a la mujer del corsé para someterla a sus exóticas fantasías-. No en vano, la moda y los tejidos siempre han sido la máxima expresión de la fascinación de los occidentales por las culturas lejanas.

    Revolución de los jóvenes japoneses

    A finales de los 70, la moda nipona revolucionó París a la inversa, con la llegada a la capital gala de un grupo de jóvenes diseñadores japoneses. Rei Kawakubo, Issey Miyake y Yohji Yamamoto sacudieron la moda parisina con revolucionarios conceptos que, en realidad, procedían de la tradición de su país.
    Diseño de Etro para este verano.

    Diseño de Etro para este verano.
    «La influencia japonesa en la moda, a través de estos y otros diseñadores, ha contribuido a una mayor flexibilidad en el vestir. Los diseñadores occidentales han comenzado a crear prendas más relajadas que, al estilo japonés, se concentran en el movimiento y caída del tejido«, explica Georgina O’Hara Callan en su ‘Diccionario de la moda y los diseñadores’.
    Esta temporada, las referencias son más obvias. Las pasarelas han mirado a Oriente, imitando sus ricos tejidos, sus motivos estampados o reinterpretando sus patrones. Peter Dundas (Emilio Pucci) se ha inspirado en la lencería vietnamita o los dragones japoneses, Miucia Prada reinventa los elementos clásicos del vestir nipón y Veronica Etro mira a los estampados indios, chinos y nipones.
    Sin embargo, estas miradas a oriente siempre han tenido poco que ver con la verdadera moda de aquellos países, tal y como subrayan Harold Koda y Richard Martin, del Costume Institute del MET, en unensayo sobre el tema: «El orientalismo no es un retrato del Este de los [países] del Este. Representa un anhelo, una opción y la remota perfección. Es, como Utopia, un retrato de todas partes y ninguna parte, salvo en la imaginación».

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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