Moda

A Petit Bateau celebra sus 120 años con una colección cápsula


La casa francesa cumple 120 años y lo celebra con una colección cápsula con Maison Kitsuné (el colmo del hipsterismo infantil).

¿Qué tienen en común Picasso, Coco Chanel o Gaultier con un niño?
La del niño es muy probable que sea de Petit Bateau, esa casa tan francesa que cumple ahora precisamente 120 años. A lo largo de todo este tiempo ha habido hitos reseñables en esta firma que abrió su primera tienda en París en 1978, dos años antes de diseñar el primer body para bebés, pero mucho después de hacerse propias las célebres rayas marineras.
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Pero a Petit Bateau le hacemos la ola no sólo por su capacidad de pervivencia con algo tan sencillo, sino por su inteligente adaptación al paso del calendario sin dejar de ser fiel a sí misma. Una de sus estrategias más recientes ha sido la del co-branding, mediante la cual ha lanzado colecciones cápsula con firmas adultas, haciéndolas no sólo asequibles al bolsillo, sino accesibles a la infancia.
Así, hace dos inviernos se alió con Didier Ludot, considerado el creador de los petites robes noires y dueño del templo del vintageque son sus boutiques parisinas de las arcadas del Palais Royal. Entonces, las niñas vistieron a rayas y también de negro con la influencia a Twiggy y de la Deneuve a sus espaldas.
Al siguiente año (diciembre 2012), el turno le tocó a Carven. En un alarde de francesidad crearon vestidos con cuello Peter Pan y unos polos bicolores (rojo y azul, en este caso) de corte impecable. Ambas casas se reencontraron como algo natural. Ambas son francesas, ambas son centenarias, ambas comparten «los mismos valores de modernidad y honestidad». Petit Bateau aportaba la calidad y Carven sus patrones elegantes. Se reinventaba lo clásico para volverlo cotidiano.

Marineros hipsters

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Este verano le toca a la casa (de ropa y discográfica) Maison Kitsuné, que repite experiencia tras una colaboración en 2009. Fundada por Gildas Loaëc y Masaya Kuroki, su adn es mitad japonés, mitad francés, y algún gen hipster hay por ahí también. Este encuentro se le habría escapado a cualquier oráculo pero, como ellos mismos dicen, tiene su lógica: es una cuestión de compartir valores.
Los chicos de Kitsuné (significa zorro en japonés, de ahí su logo) empezaron vendiendo camisetas a la salida de sus conciertos y ahora están en Tokio, en Nueva York (en el hotel NoMad, para más señas) y por supuesto en París, en la Rue de Richelieu, no muy lejos de chez Ludot. Venden en Colette y sus prendas, respetadas por sus cortes meticulosos y la nobleza de su calidad, cuentan con una buena legión de seguidores.
Petit Bateau es transversal y esencial, Kitsuné es cuidado y exigente y de esa suma resulta una camiseta que es más que una simple camiseta. Para niños, para adultos. Para seguir surcando el mar, como hace 120 años, pero de otra manera.


Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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