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Se vende un palacete indiano

Construida en 1860, consta de cuatro plantas en 776 m2 construidos.
Pere Roger i Puig hizo fortuna durante el siglo XIX en Cuba plantando tabaco y, a su vuelta, como tantos otros «indianos» se construyó una espectacular casa en su lugar de nacimiento. edificada en 1860, esta propiedad localizada en Begur (Costa Brava) consta de cuatro plantas –incluido ático y bodega– y tiene 776 m2 construidos en 1.779 m2 de terreno. Su actual propietario acaba de ponerla a la venta por 5 millones de euros.

Las escenas marinas de los murales del salón cautivaron a su propietario actual.
La piscina, en los jardines que rodean la casa, que ocupan una extensión de 1.779 metros cuadrados.

Muchos fueron los españoles que se marcharon en el siglo XIX a hacer las Américas, pero muy pocos los que volvieron con los bolsillos llenos. Se les llamó indianos, término en ocasiones no exento de envidia, pues en sus pueblos de origen estos hombres hechos a sí mismos se construyeron palacetes donde retirarse a vivir de las rentas. Aunque no todos se durmieron en los laureles. Ramón Areces montó El Corte Inglés; su vecino Pepín Fernández, Galerías Preciados; y Antonio López levantó un inmenso emporio empresarial en Barcelona.

Con esas mansiones nació un estilo que resulta difícil definir, dado lo ecléctico de los tipos arquitectónicos (neo-clásico, barroco, ‘art nouveau’…). En esencia, se trataba de llevar lo último de las grandes ciudades al entorno rural donde nacieron sus dueños. Muchas pintadas de vivos colores, fueron las primeras casas de la zona en tener cuarto de baño, calefacción, agua corriente y luz eléctrica. Y casi nunca faltaba la palmera en el jardín, sin duda una evocación de las exitosas andanzas por ultramar.

Uno de estos palacetes lo mandó construir en Begur (Costa Brava) Pere Roger i Puig, quien hizo fortuna en Cuba plantando tabaco. Está a la venta a través de Coldwell Banker por 5 millones de euros. De 1860, esta propiedad de cuatro plantas –incluido ático y bodega– tiene 776 m2 construidos en 1.779 m2 de terreno. Miguel Amado, propietario de diversas estaciones de servicio, la adquirió como casa de vacaciones hace 18 años y decidirse a venderla ahora no le ha resultado fácil; su rehabilitación le costó más que la compra. Pero su familia le ha empujado a ello, pues ya no la utiliza.

Lo que más le cautivó a Amado fueron los murales de temática marina, como la idealización del frente marítimo de La Habana que se encuentra en la sala de fumadores. Como tantas casas de indianos, es una sucesión de contrastes. Así, la fachada es sobria, mientras que algunos espacios exhiben una decoración extravagante. Es el caso del enorme comedor, con frescos de recargadas escenas bíblicas y mitológicas. Afuera, dos palmeras dan la sombra a una elegante piscina.

Más info: www.prestige-spain.com

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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