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Di Caprio, el activista medioambiental

Con esa cara de chico que no se mete en líos (se precia de no haber tonteado con las drogas), 1,83 m. de altura, mirada azulona y un discurso de “me he trabajado esta donde estoy”, es el prototipo de yerno perfecto, amén de uno de los actores más sexys y cotizados del momento (en 2011 le arrebató el título de mejor pagado a Mr. Depp con unos 77 millones de dólares). Y todo sin que el eternamente joven Leonardo Di Caprio (Los Ángeles, 1974) ni siquiera vislumbre los 40. “¿Ya? Creo que aún no he tomado conciencia de mi entrada en la cuarentena”, afirma. Nacer en la meca del cine pudo predisponer, pero el tozudo Di Caprio dispuso: “Provengo de una clase media baja y convertirme en actor era un sueño inalcanzable. Cuando conseguí mi primer papel, empecé una dura lucha para cumplirlo. Cada película es una incertidumbre y ahí radican la diversión, la emoción, el desafío de lo que hago”.

El hundimiento más rentable de la Historia (sobre todo para James Cameron) podría haber derivado en un rosario de dramas y comedias románticas sin respiro para el espectador, pero él se empeña en salirse del camino trazado. Sirvan como muestra dos de los estrenos más esperados: «Djando Unchained«, un western de trasfondo racista bajo la batuta de Tarantino, en el que interpreta al villano, y «El gran Gatsby», en versión de Buz Luhrmann. Mientras, rueda una de Wall Street con Scorsese, en cuyo corazoncito ha sustituido a Robert de Niro en uno de esos círculos que la vida se encarga de cerrar: el neoyorquino se decantó por Leo entre 400 chicos en el casting para su primer papel importante en «Vida de este chico» (1992).

Se mueve en bici por Manhattan, lidia con la fama bajo una gorra calada y no se pierde una si se trata de levantar la voz en defensa del planeta desde la fundación que lleva su nombre; su última causa es la creación en aguas de la Antártida de la mayor reserva marina del mundo. “Me he interesado por las causas medioambientales desde que tengo uso de razón. De pequeño me fascinaban los documentales sobre naturaleza, en concreto las películas Imax sobre selvas tropicales”, compromiso que compartió con la modelo brasileña Gisele Bündchen (la rubia oficial ahora es Erin Heatherton).

En ese contexto aceptó ser embajador de Tag Heuer: “Con la idea de propulsar mis causas medioambientales a través de nuestra colaboración”. Y predica con el ejemplo. “Creo que una de las acciones más importantes es comprar productos locales. Queremos todo al momento, incluso si significa el transporte en avión de cajas de alimentos desde cualquier rincón del mundo. Adquirir y consumir productos locales o tener tu propio huerto en el patio trasero tiene un impacto medioambiental directo cada día”, dice quien asegura que su objetivo no es sólo hacer un buen trabajo, “sino también marcar una diferencia en el mundo”.

Más info: www.tagheuer.com
www.leonardodicaprio.com


Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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