Hollywood sale del armario

El Museo Victoria & Albert de Londres reúne en una exposición histórica más de un centenar de las piezas más emblemáticas de vestuario que se han diseñado para el celuloide

La actriz Keira Knightley posa junto a uno de los vestidos que luce en la nueva versión cinematográfica de «Anna Karenina»

Una de las escenas más famosas de «Sucedió una noche», película fundamental de la comedia de los años 30, es aquella en la que el personaje de Clark Gable, el simpático sinvergüenza Peter Warne, se quita la camisa frente a una cándida niña de alta sociedad encarnada por Claudette Colbert. Aquella escena no solo revelaba el pecho desnudo de Gable, sino también la ausencia de una de las prendas indispensables en el armario de todo hombre respetable de la época: la camiseta. Pocos días después de su estreno, las ventas de camisetas se desplomaron en Estados Unidos.
«Así de grande era el poder de Clark Gable… y del diseñador del vestuario que prefirió prescindir de la camiseta para esa escena», explica Keith Lodwick, uno de los comisarios de «Hollywood Costume», la exposición que se inauguró esta semana en el Museo Victoria and Albert de Londres. Tranquilos, el cine no mató a la camiseta. Casi veinte años después de la premiere de «Sucedió una noche», la sensualidad rústica de Marlon Brando resucitó la prenda gracias a su interpretación en la versión cinematográfica de «Un tranvía llamado deseo».
«Eso demuestra que el diseño de vestuario para el celuloide tiene una gran influencia sobre la moda y puede ser una chispa que enciende tendencias mundiales. Tan solo piense en cómo el vestuario de “Matrix” nos inspiró a todos a lucir abrigos negros largos en los años 90», dice Lodwick, responsable del guardarropa para más de 30 obras de teatro del West End londinense.

Cine al desnudo

«Hollywood Costume» hace un repaso sobre la evolución del vestuario de la pantalla grande y sus influencias en la cultura popular a través de un centenar de las piezas más icónicas que se han diseñado para personajes inolvidables durante más de un siglo de historia del cine. Por primera vez se muestran en una misma exposición las últimas novedades de Hollywood, como el vestuario diseñado por Consolata Boyle para Meryl Streep en «La dama de hierro» (2011), junto aclásicos de la edad dorada, como por ejemplo el vestido con delantal de cuadros «vichy» azul y blanco creado por el mítico Adrian para caracterizar a Judy Garland en «El mago de Oz» (1939), el vestido verde «de cortina» diseñado por Walter Plunkett que lució Vivien Leigh en «Lo que el viento se llevó» o el ya clásico vestido negro firmado por Hubert de Givenchy para Audrey Hepburn en «Desayuno con diamantes» (1961).
«Los viejos estudios de Hollywood solían tirar o vender la mayor parte del vestuario, así que encontrar y comprobar la autenticidad de muchas de esas piezas ha sido un trabajo muy difícil. De hecho, muchas de estas prendas están en manos de coleccionistas privados», dice Sir Christopher Frayling, ex rector de la Royal College of Art y comisario invitado de esta muestra. «Reunir las zapatillas de rubí y el vestido azul que usó Garland en “El mago de Oz” fue una de las misiones más complicadas. El vestido estaba guardado en la bóveda de un banco de Londres, y las zapatillas estaban en el Museo Smithsonian de Washington. No se habían vuelto a ver juntas desde 1939».
La muestra del Victoria & Albert, que se podrá visitar hasta el 27 de enero de 2013, es considerada un evento histórico para fashionistas y amantes del cine. «Solo ha habido una exposición a esta escala, la delMuseo Metropolitan de Nueva York, y fue en la década de 1970. Esta muestra es un estudio de toda la historia del diseño de vestuario como una forma destacada de diseño y es presentada en el entorno de un museo de arte y diseño. Nadie hizo ésto antes. Jamás…», asegura Sir Frayling.
Cada comisario de la exposición tiene su prenda favorita. Frayling siente una debilidad especial cuando habla del vestuario que lució Charles Chaplin en «Charlot, vagabundo»: el bombín, la pequeña chaqueta, los pantalones anchos… «probablemente es el vestuario más famoso del mundo». Chaplin estaría de acuerdo. «Una vez vestido y maquillado, empiezo a conocer al personaje. Y cuando entro en el plató, termino de darlo a luz», decía el actor. Así nació el vestuario soberano.

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