La perfección del plisado

El diseñador Issey Miyake es tan conocido por sus fragancias que casi pasa inadvertido que es un diseñador. Su máxima aporte a la historia de la moda ha sido su impecable manejo del plisado. Reconocibles, emblemáticos, inimitables, sus plisados han conocido ediciones en más de 80 colores y han ceñido la silueta femenina con una mezcla singular de confort y elegancia. El secreto de su ligereza y perfección estriba en su modo de confección: primero fabrica la prenda, tres veces más grande de lo que será al final, y después se plisa en prensa hasta adquirir la talla pretendida.
Tan versátil como uno de sus plisados es Pleats Please, la proeza textil hecha perfume. Se trata de una composición delicada y muy femenina que rezuma calidez en cada nota. Es un bouquet floral exuberante que su creador, el nariz Aurélien Guichard, ha compuesto pensando en un néctar que proporcione la felicidad. O al menos la alegría. O el optimismo. El resultado es un perfume adictivo, envolvente “y mullido como el algodón”.
El frasco, pura ingeniería, evoca el plisado de Miyake. Lo imitan las múltiples facetas de esta pequeña obra de arte que refleja una inesperada variedad de tonos sutiles sobre el sonrosado del jugo. Al perfume (disponible en 50 ml, 62 euros y 100 ml, 92 euros) se suma la línea de baño (loción corporal, 32 euros y desodorante en spray, 30 euros).

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